domingo, 24 de marzo de 2019

La máquina de lavar cerebros



Se acercan las elecciones generales y comenzamos a ver movimientos interesantes. Ese tipo de movimientos que nos hacen ver a las claras quién manda en todos los países. Recientemente el partido VOX anunció que el historiador Fernando Paz iba a presentarse por esa formación. Y ha sido fulminado. ¿Su delito?: no seguir la “norma” y haber puesto en duda la historia oficial. El mismo Fernando Paz, buen conocedor del mundo en el que vive, debería haber sabido que su candidatura sería puesta en duda, como ha así ha sido. Esto es lo que le dura la carrera política a quien se sale del sistema. Y esta es una perfecta prueba de que el fascismo no avanza, ni avanza lo que llaman extrema derecha, sino que el poder lo siguen sustentando los de siempre. Y así será por mucho que nos gobierne la extrema derecha o la extrema izquierda. 

La cuestión fundamental es que, poco a poco, hay personas que están empezando a despertar. Se puede comprobar en Internet. En Youtube comienzan a aparecer canales de personas que no se creen la historia oficial que nos cuentan los medios de comunicación y las películas de Hollywood. 

Hay temas tabú que no se pueden discutir, es más, uno se arriesga a ser encarcelado. La historia oficial de la Segunda Guerra Mundial no se puede poner en duda. El mismo PSOE legisla sobre la historia de nuestra última Guerra Civil. El problema que tienen es que disponemos de libros y de Internet para informarnos como nos dé la gana. Y podrán legislar lo que quieran, pero no podrán imponernos su abyecto pensamiento. 

No solo la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española están amordazadas. La historiadora María Elvira Roca Barea ha “arrasado” con su ensayo “Imperiofobia y leyenda negra”. La mentira de la “leyenda negra” sobre España es bien conocida desde hace mucho tiempo, pero ha sido María Elvira Roca la que está popularizando la infamia contra España. De esa leyenda, perfectamente asumida por los españoles, podemos comprender hasta qué punto nos engañan con la historia y lo importante que es para el sustento del poder real. 

La historia debe de ser revisionista o no es historia. Revisionistas son los que dudan de la historia oficial de la Segunda Guerra Mundial. Y ya han convertido el término “revisionista” en sinónimo de “fascista” o “nazi”, que son los dos descalificaciones más infames por excelencia. 

Si Maria Elvira Roca Barea nos demuestra que la leyenda negra sobre España sirve a los intereses de nuestros enemigos, ¿no es menos cierto que la leyenda negra sobre Alemania sirve a los intereses de los nuevos dueños del poder mundial? ¿o que en la actualidad sea prioritario eliminar a Franco del Valle de los Caídos? ¿o que sean más importantes las víctimas del franquismo que las víctimas de ETA?

En los últimos meses hemos podido comprobar cómo gobierna la izquierda. La televisión pública, la misma televisión que les parece repugnante cuando no la controlan ellos, nos ofrece todo el pack del pensamiento único: documentales sobre lo buena que fue la República, sobre los campos de concentración nazis, sobre las bondades de las mujeres, sobre los esclavos de Franco… Toda la televisión pública se ha convertido en un aparato de adoctrinamiento. 

Vivimos en una gran mentira. El PSOE, el partido más corrupto y siniestro de la historia de España, ha logrado que la psique popular crea sus doctrinas. El PSOE, y prácticamente todos los partidos son una máquina de lavar cerebros.  La derecha jamás ha hecho nada por contrarrestarlo. Jamás ha osado eliminar la infame Ley de la Memoria Histórica. 

Por eso es importante tener bien claro que, votemos a quien votemos, nada va a cambiar. El plan de desinformación y control sigue adelante.