jueves, 16 de noviembre de 2017

Fui asistente del Doctor Mengele



Paseando por el barrio judío de Cracovia observé que se vendía por todas partes un libro, con portada negra, llamado “Fui asistente del Doctor Mengele”, de Miklós Nyiszli. Lo cierto es que se puede adquirir fácilmente en cualquier lugar y, evidentemente, en Auschwitz. Lo compré en una tienda judía porque quise conocer qué lee la gente que llega a Polonia y visita los campos de concentración o los lugares históricos de la II Guerra Mundial. Hace muchos años que no leo libros sobre el holocausto y, tras visitar estos lugares, se despertó el interés de nuevo.

He leído el libro sin buscar información en Internet sobre su autor, para no contaminarme. Sin embargo, apenas comenzado el libro, ya suscita sospechas. Para que no queden dudas del testimonio del autor, en el prólogo se advierte que el doctor Franciszek Piper, responsable de la Sección Histórico-Científica del Museo Estatal de Auschwitz-Birkenau, ha dado su bendición a la declaración. Llama la atención el hecho de que Piper dé por válidas las cifras del doctor Nyiszli, que él mismo ha certificado que fueron un millón cien mil, cuando el mismo Nyiszli habla de “millones y millones”. Tan obsesionado está Nyiszli con las cifras millonarias que no duda en afirmar que el Sonderkommando tiene que “arrastrar cada día sobre el cemento millones de cadáveres.” Más adelante asegura que ese mismo Sonderkommando “han ofrecido ayuda a millones de personas. En otra ocasión nos dice que vio “a millones de mujeres que caminan junto a las barracas”. 

Un aspecto que se repite mucho en las historias sobre el Holocausto es la memoria. También se hace mención en el prólogo pero el aserto que lo acompaña es ciertamente curioso: “la historia es un ciclo y nunca ha sido capaz de enseñar nada a nadie. Vivimos y trabajamos conscientemente por una utopía, que esto no vuelva a repetirse”. Así que Auschwitz se enseña al mundo aún a sabiendas de que es una utopía que no vuelva a ocurrir. El holocausto, religión contemporánea, se explica aún a sabiendas de que es una utopía que no vuelva a ocurrir. Algo ridículo si tenemos en cuenta que, ni es la primera vez que ocurrió, que ocurrió después del propio holocausto, que seguramente ocurra en nuestros días y que, lamentablemente, ocurrirá. Lo que nos lleva a pensar que, cuando vemos Auschwitz, estamos viendo algo “obvio” del ser humano. Tan inseguro se siente Nyiszli en el relato que se llega a preguntar si realmente alguien le va a creer. Asegura que no hay palabras para describir lo que ha visto pero que se propuso “fijar bien en mi memoria las imágenes para no olvidarlas nunca”.

El relato de Nyiszli comienza con una declaración, casi jurada, de que todo lo que va a narrar fue cierto. Empieza mal, muy mal, ya que habla de un fuego “que devoró millones de cuerpos”, lo cual es a todas luces falso. Las cifras de muertos de Auschwitz han variado tanto desde la guerra, que en un principio se enseñaba a los visitantes una placa en donde rezaba que allí habían sido asesinados 4,5 millones de personas. Después la cifra se fue rebajando hasta quedar en la cifra, aceptada hoy en día de 1,5 millones. Por otra parte, Nyiszli estuvo solo unos meses en Auschwitz, así que su declaración no puede ser otra cosa que una falsedad. De hecho, hasta los propios editores, se ven obligados a  aclarar en las notas “que algunos prisioneros, pero también SS que fueron testigos de los crímenes cometidos en el campo de concentración, estaban convencidos de que el número de víctimas rondaría algunos millones”. Más desfachatez no se puede tener. La obsesión por los millones le lleva a una especie de paroxismo al afirmar que Mengele hizo autopsias de millones de inocentes. Ciertamente los alemanes son muy eficaces pero cuesta imaginarse hacer millones de autopsias en el lapso de tiempo de menos de dos años, el tiempo que Mengele estuvo en Auschwitz. Desconozco si la traducción del libro que tengo en mis manos es la correcta o de si se trata de una broma de mal gusto pero es que Nyiszli asegura que se encerraba “a millones de personas en una única barraca, que ni siquiera se podría utilizar como establo”. Pero no, no debe tratarse de una broma. Él insiste de manera obsesiva: “la chimenea infernal que alimenta el fuego que cada día devora a millones de cadáveres de hermanos empujados a la muerte tras sufrir infinitas torturas y la cámara de gas”. 

Entrados en su fantástico relato, ya en su primer capítulo, el bueno de Nyiszli cuando llega a Auschwitz dice que “nunca hemos escuchado hablar de este sitio”. El dato es importante porque, si un judío en el año 1944 (tras varios de funcionamiento) no había oído hablar nunca de Auschwitz, ¿cómo es posible que haya autores que pretendan culpar a todo el pueblo alemán del holocausto si ni siquiera las víctimas conocían el mayor centro de exterminio de la historia de la humanidad? Sin embargo, el listo de Nyiszli, nada más entrar ya es capaz de oler “la peste de los millones de cadáveres quemados y por la acroleína”. 

Al tercer día, el médico Nyiszli ya sabe que va a morir, a pesar de que el mismísimo y celebérrimo doctor Mengele decidió que trabajara para él. Para presentarse ante la humanidad como un dechado de virtudes, el autor nos dice que añora los tiempos en que era feliz intentando curar a sus pacientes y la alegría que tenía cuando lograba ayudarles. De lo que no nos tiene que quedar ninguna duda es de que Nyiszli era una buena persona. Para entonces, el autor ya sabe que en Auschwitz se extermina y que su familia probablemente haya sido eliminada por orden de Mengele. Sin embargo, su esposa y su hija sobrevivieron como él. 

Nyiszli supo bien pronto que los crematorios fueron construidos por “millones de prisioneros”, como “millones de personas han bajado de los trenes en la terminal ferroviaria y han entrado directamente a los patios de los crematorios.” Ya vemos que, incluso cuando los propios editores tienen que corregir el número de víctimas, no se molestan en eliminar las numerosas partes en que el autor asegura que murieron millones de personas. La obsesión es tal, que se repite en innumerables ocasiones a lo largo y ancho del relato. 

Nyiszli se refiere a los judíos como “el pueblo elegido de Israel”. He aquí un ejemplo magnífico de cómo el racismo es perverso para todo el mundo menos para los propios judíos, que no tienen ningún remilgo en afirmar que son “un pueblo elegido”. Si de lo que se trata es de poner en evidencia a la “raza aria” se hace un flaco favor afirmando que hay otra “elegida”. 

Como vemos, a los pocos días Nyiszli puede observar perfectamente todo el proceso de exterminio con sus propios ojos, desde que se hace la selección, pasando por la recolecta de ropa “para la población alemana que sufre los bombardeos”, les ve entrar en la sala desnudos, se fija en todo tipo de detalles. En 5 minutos certifica que se ha liquidado a 3000 personas mediante Zyklon-B. Después observa cómo los asesinos que llevaron el gas “se fuman un cigarro sentados en el coche”. Y el mismo Nyiszli puede observar el lugar del crimen con sus propios ojos y sin máscara de gas. Ve la montaña de cadáveres. Magnífico privilegio el suyo de poder observar, al tercer día de su llegada al campo, el mayor secreto de la historia de la humanidad. 

Pero eso no es todo. La siguiente declaración es interesante: “Aquí no tengo ninguna obligación, pero aun así he bajado donde se encuentran los muertos. He adquirido una responsabilidad muy grande con mi gente y con el mundo entero: si por alguna razón, por los caprichos del destino, salgo vivo de aquí (algo con lo que no puedo contar ni hacerme ilusiones), podré ofrecer testimonio de todo lo que he visto con mis propios ojos”. 

Resulta interesante comprobar la facilidad con que Nyiszli se mueve libremente por todo el campo, a pesar de ser judío. Pero de ahí a poder ver la pira de cadáveres recién gaseados, al tercer día de llegar al campo roza lo cómico. Obsérvese que Nyiszli se cree que tiene un don casi divino para mostrar “al mundo entero” lo que vio en el dantesco campo de concentración. Y ese “mundo entero” es importante porque, efectivamente, al mundo entero se ha extendido el relato del holocausto. 

Nyiszli puede observar cómo los miembros del Sonderkommando (judíos encargados de llevar a la muerte a sus hermanos judíos) logran meter los  cadáveres a un ascensor “del cuarto de al lado”. Y dice que en el montacargas caben veinte o treinta cuerpos que van directamente al piso de los hornos. Un simple cálculo nos indica que para liquidar a todos los judíos recién gaseados el Sonderkommando necesita hacer esa operación… ¡100 veces por gaseamiento! Sin olvidar que el testigo no dice nada de si llevaba una máscara porque es de suponer que un gas tan letal, capaz de liquidar a 3000 personas en minutos, le liquidaría a él o, por lo menos, le ocasionaría graves consecuencias. Pero eso no es todo, después de gasear a los judíos, se procedía a raparles el cabello. Para esto ya tiene excusa: “el pelo humano no reacciona ante el aire seco y húmedo y facilita la precisión de las bombas. Por lo tanto, los cadáveres son también rapados”. Yo soy incapaz de imaginarme a nadie rapando las cabelleras de 3000 cadáveres. Absolutamente incapaz. Imaginemos lo que debe costar rapar 3000 cadáveres con las herramientas de la época. Piénsese bien: ¡3000 cadáveres!

Bien. No solo eso: ¡también había que extirparles los dientes de oro! Imaginemos lo que debe suponer 3000 cadáveres a la búsqueda de oro en minutos. Pero Nyiszli tiene su coartada: “los componentes de este Kommando son buenos odontólogos y cirujanos”. ¿No es para desternillarse de risa? Asegura nuestro intrépido médico que en cada gaseamiento se podrían conseguir varios kilos de oro “dependiendo de si son pobres o ricos”. Los nazis eran tan idiotas que no tenían la precaución de gasear a los ricos separados de los pobres, aunque solo fuera para evitar la tediosa labor de buscar oro en las dentaduras de las víctimas. 

Para toda esta tremenda labor, nos dice Nyiszli que transcurren solo veinte minutos. Y calcula que unas 20.000 personas eran gaseadas diariamente.  

Pero lo que resulta muy ilustrativo es la relación del autor con el “gancho” del libro, que no es otro que el malvado doctor Mengele. A pesar de que el título de las memorias es “Fui asistente del doctor Mengele” lo cierto es que apenas se nota el cargo del prisionero. Es de suponer que cuando eres asistente de alguien tengas muchas ocasiones de tratarle y puedas dejar constancia del carácter de tu superior. Curiosamente, en el libro no hay apenas anécdotas con Mengele, no hay frases del terrible doctor, no hay ni siquiera descripciones físicas de quien ha pasado a la historia como el más terrible médico de todos los tiempos. Pero es que, por no haber, no hay ni siquiera relatos de los supuestos experimentos médicos. Es más, para ser asistente del médico, nunca trabajaron juntos “mano a mano”, a deducir por las descripciones. Ni un trabajo de disección de gemelos juntos. Extraño, muy extraño. Y las pocas descripciones que nos ofrece se me antojan más dignas de la fantasía que otra cosa. Por ejemplo, el autor asegura que Mengele mataba “casi a diario” a gemelos: “para eso está aquí el doctor Mengele, para quitarles la vida”. De sobra es conocido eso de que la realidad siempre supera la ficción pero se me antoja ciertamente difícil conseguir un par de gemelos diarios para matarlos en el mismo día. Claro que cuando se trata de nazis ya se sabe, ellos conseguían lo imposible, por muy difícil de creer que resulte. “Nos encontramos frente a un caso único en toda la historia de la medicina”, se excusa Nyiszli, “en el campo de concentración de Auschwitz, en cambio, hay centenares de gemelos y su muerte ofrece muchas posibilidades de investigación científica.” Sin embargo, insisto, para ser asistente del terrible médico, el autor no nos ofrece prácticamente ninguna descripción de nada. Solo nos dice que morían gemelos. Absolutamente nada más. 

La conclusión a la que llega Nyiszli es que esos experimentos se realizan “para que una madre alemana siempre tenga gemelos. ¡Este plan es una absoluta locura! Lo han puesto en marcha los perturbados teóricos de la raza del Tercer Reich.” Y, para convencernos, nos dice seguidamente que Mengele, “era malvado”. Es curioso, porque a pesar de que califique de locura el plan de los malvados nazis, en la actualidad la reproducción asistida ha hecho que muchas madres tengan gemelos. Hoy en día es muy habitual ver gemelos por doquier. Ironías del destino. 

Un aspecto que me cuesta mucho creer es la complicidad que asegura Nyiszli existía entre los internos y las SS. Afirma que eran fácilmente sobornables, de hecho “todos los militares de las SS son fácilmente corruptibles si son abordados en solitario.” Es difícil de entender puesto que las SS fueron un cuerpo de élite que solo obedecían órdenes de su propia organización. Lo cierto es que, a pesar de encontrarse en el mismísimo infierno, al poco tiempo de llegar, nuestro testigo ya anda por todo el campo, inspecciona los gaseamientos en todas sus fases y ¡soborna a las SS para conseguir alimentos! Tanta confianza tenía nuestro intrépido médico que llegó incluso a ofrecer cigarrillos a un SS y que “nos saludamos como dos viejos amigos de la infancia”. No está mal para tratarse de nazis malvados. Sin embargo nótese que Nyiszli se ve obligado a afirmar su trato contranatura con los nazis para justificar su bondad, ya que todo lo que conseguía de los demonios era para los judíos del campo. 

El punto culminante del panfleto, el paroxismo más desternillante, llega en el capítulo XX cuando nuestro omnipresente médico es informado de que una mujer ¡ha sobrevivido a un gaseamiento! De inmediato nuestro héroe cogió su maletín y, a toda prisa se dirigió ¡a la mismísima cámara de gas! Yo mismo he visto esa cámara de gas, sin apenas más ventilación que una ranura del techo y mi lógica me diría que no me acercara allí después de haber sido asesinadas por gas letal varios miles de personas. Pero el intrépido doctor entra sin ninguna protección ¡y ni siquiera experimenta la más mínima molestia respiratoria! ¿No es sencillamente maravilloso? El relato de la superviviente no puede ser más escabroso. Nada más llegar a la letal cámara Nyiszli ve de inmediato a la mujer, jadeando y nos dice que “nunca había pasado algo así durante su trabajo”. Pero ¿cómo lo sabe si nos asegura que los propios miembros del Sonderkomando eran liquidados cada pocas semanas? ¿Cómo lo sabe si el doctor llevaba apenas unas semanas en el campo? No nos lo aclara, por supuesto. La desfachatez del relato es alucinante. No solo entró en la sala en donde se acaban de gasear miles de personas, es que cogió entre sus brazos el cuerpo de la jadeante víctima, eso sí, nos tranquiliza diciendo que su cuerpo “era ligero” ya que todos sabemos que es muy difícil coger a un cuerpo muerto. Pero más alucinante es que en su maletín milagroso disponía de “fármacos” con los que espabilar a la desdichada. ¡Y al momento sus esfuerzos obtuvieron resultados!

Por increíble que parezca, le ofreció a la chica ¡una taza de caldo caliente! Pero, ¿cómo se las arregló el doctor para ir a toda prisa, coger el maletín con todo lo necesario y con un tazón de caldo caliente? Este hombre nos toma por idiotas. Pero el patético relato no acaba ahí, claro. Nuestro ínclito doctor aún tuvo tiempo de ejercer de héroe. Decidió afrontar la situación “él solo”. “Para los alemanes las personas que saben hacer algo y les resultan útiles gozan de estima, aunque se encuentren en un KZ”. Bien, una vez libre de coartada, intenta salvar la vida de la adolescente pero no lo consigue. Un nazi terrible decide matarla para que los internos del campo no sepan lo de las cámaras de gas. Y yo me pregunto: ¿pero acaso no lo sabían todos ya, como bien se encarga Nyiszli de asegurar constantemente?

Es curioso la cantidad de ocasiones en que Nyiszli goza de privilegios como siestas, comida abundante, pastillas para dormir o leer antes de acostarse. Ciertamente, para tratarse del mismísimo infierno nuestro protagonista es un increíble afortunado. 

En una ocasión asegura que, durante una alarma aérea les ordenaron refugiarse en la mismísima cámara de gas. En la misma en la que supuestamente mueren gaseadas miles de personas diariamente. Por supuesto, siguiendo con su obsesión millonaria dice que “es terrible encontrarse en este lugar en el que han muerto millones de personas”.  Pues bien, en semejante tóxico lugar estuvo el doctor ¡durante 3 horas! Y salió incólume. ¿No es maravilloso?

Como es sabido, la mujer y la hija de Nyszli también estaban recluidas en Auschwitz por lo que decidió ir a buscarlas con la ayuda de un oficial nazi, que le permite pasar al campo femenino con total libertad. Ni el mismo Nyiszli se cree su mentira así que, esta vez nos advierte que “a lo largo de toda la historia de los campos de concentración quizás nunca haya sucedido que a un prisionero se le permita buscar a su mujer y a su hija y entrar en el campo femenino sin guardias”. Así es nuestro Nyiszli. Provisto de cigarrillos para sobornar a quien sea las encuentra. Nyiszli primero asegura que muchas mujeres habían oído rumores sobre los crematorios. Pero su mujer y su hija, después de tres meses, sabían perfectamente qué eran los Sonderkommando. ¿No es una contradicción absoluta? A partir de entonces Nyiszli asegura visitar casi a diario a su familia llevándoles “azúcar, mantequilla, mermeladas, pan…” y yo no hago más que pensar cómo se las ingeniaba nuestro doctor para pasear por un campo de concentración, donde asegura que la única comida era una sopa de agua y pan de serrín, con semejante botín sin que nadie de los esqueléticos internos se abalanzara sobre él. Mediante más de cien cigarrillos soborna a un miembro de las SS y consigue salvar a su mujer e hija. Ciertamente sorprende la facilidad que tuvo ese hombre para conseguir cigarrillos en el lugar más deshumanizado de la tierra. 

El libro está repleto de historias imposibles de creer, contradictorias todas entre sí, y el propio léxico del autor resulta tan cómico que cuesta creer que este libro se venda en Auschwitz y el público lo lea crédulo. Al terminar de leerlo consulté en Internet y, como imaginaba, abundan las entradas en donde se cuestiona su autenticidad. 


Apéndice:

Paul Rassinier, comunista interno en un campo de concentración, muy poco sospechoso de simpatías con el nazismo, fue la primera persona que cuestionó las cifras de muertos en los campos de concentración, incluso las mismas cámaras de gas. Al poco tiempo de salir a la luz el testimonio de Nyiszli, Rassinier quiso ponerse en contacto con él, ya que su relato le pareció contradictorio. Rassinier termina su obra “La verdad sobre el proceso Eichmann”, con un apéndice sobre el libro de Nyiszli. Esto es lo que dijo:

“A su debido tiempo, en mi calidad de historiador y de deportado, y en la creencia de que publicar relatos que estaban en evidente contradicción con la materialidad de los hechos, en lo que respecta a la conducta política del nazismo, sólo podía conducir a sembrar la duda en la opinión pública y a convencerla paulatinamente de que el nazismo era una fábula, me sublevé contra la tendencia de los editores a publicar cualquier relato de cualquier persona acerca de loscampos de concentración. El relato del Dr. Nyiszli estaba, según lo que «Les Temps Modernes» habían publicado de él, lleno de inverosimilitudes y de contradicciones, a las cuales se añadían las contenidas en la introducción de M. Tibère Kremer. En consecuencia, escribí al Dr. Nyiszli a través de «Les Temps Modernes». Por mediación de M. Tibère Kremer, 11 rue des Moulins, de Toulouse, recibí una carta que tengo a su disposición y que está en contradicción con el texto que acaba usted de publicar. Por ejemplo: M. Tibère Kremer, en su introducción de 1951, hablaba de 6.000.000 de judíos, de modo que toda la prensa reprodujo la información cargándolos a la cuenta de las cámaras de gas de Auschwitz. El Dr Nyiszli, por su parte, habló de 2.500.000, y esta fue la cifra aceptada por el Tribunal de Cracovia que condenó a Hoess, director del campo, a morir en la horca, el 4 de abril de 1947. Otro ejemplo: llegado a finales de mayo a Auschwitz y hablando de 20.000 judíos exterminados cada dia en las cámaras de gas, más 5.000 en los «foyers de plein vent», Nyiszli afirmaba que esto se venía produciendo desde hacía CUATRO años, y tal afirmación aparece también en la página 50 del libro publicado por usted. Sin embargo, si hubo cámaras de gas en Auschwitz, los documentos presentados en Nuremberg demuestran:

-- que fueron encargadas a la casa Topf, de Erfurt, el 8 de agosto de 1942, pero bajo la denominación
«Leichenkeller» y «Badeanstalt»;
-- que fueron instaladas en el campo en febrero- marzo de 1943.


Y el informe del Dr. Kasztner demuestra, por su parte -- dicho informe ha sido retenido en Nuremberg --, que las cámaras no funcionaron «desde el otoño de l943 hasta mayo de 1944». Etcétera. Podría alargar la lista, pero dado el tiempo que ello me exigiría no lo haré, a menos que usted tenga interés en que lo haga.

En cambio, sí deseo llamar su atención acerca de la versión alemana de «Médico en Auschwitz», publicada en forma de folletín en la revista ilustrada muniquesa «Quick», a partir del 15 de enero de 1961. Dicha versión está en flagrante contradicción, en casi todas sus partes, con la traducción de M. Tibère Kremer. He descubierto 31 contradicciones, sin contar las que proceden de una sintaxis deficiente, ni las que se encuentran en el propio texto. Ejemplo de contradicción absoluta: en el texto alemán, los crematorios incineran diariamente 10.000 personas, y en el texto francés, 20.000. Ejemplo de contradicción de autor: en una página se dice que se cortaba el pelo a los muertos, pero veinte páginas más adelante se afirma que la recuperación del pelo se hacía antes del envio a la cámara de gas. Además, M. Tibère Kremer ha efectuado numerosas correcciones a su primera versión: un tirador de pistola que en la primera versión hacía blanco a 40/50 metros de distancia, en la segunda versión no hace blanco más que a 20/30 metros. Un instituto que es el más famoso del III Reich en la primera, es el más famoso del mundo en la segunda, etc. Una de dos: o se trata de un documento que se hace público y debe ser el mismo en 1951 y en 1961, o se trata de un documento apócrifo. ¿Cómo quiere usted que nosotros, historiadores, salgamos honrosamente de este asunto, si somos inducidos a hablar de él? Automáticamente, se nos dirà que se trata de un documento apócrifo. Y, como la descripción de los lugares no coincide, ni en alemán ni en francés, con la descripción oficial derivada de los documentos presentados en Nuremberg, si se nos dice que ese tal Nyiszli no ha puesto nunca los pies en Auschwitz, existirán motivos más que sobrados para decirlo.Un ejemplo: las cámaras de gas, nos dice Miklos Nyiszli, tienen 200 metros de longitud, y el documento presentado en Nuremberg nos dice que tienen 210 m.2, 400 m2 o 580 m2 de superficie; esto significa unas anchuras de 1,05, 2 ó 2,90 metros, respectivamente, cosa que resulta inconcebible. Mucho más si se tiene en cuenta que 3.000 personas entran y circulan fácilmente por ellas, que tienen columnas en el centro y bancos a cada lado. Otro ejemplo: en la versión francesa hay 500 metros de un punto a otro, en la versión alemana 3 kilómetros, o viceversa. Etcétera. Cuando la versión alemana fue publicada en Quick quise escribir a M. Tibère Kremer: la carta me fue devuelta con la indicación: «No habita ya en estas señas». Escribí a Quick: me respondieron que no podían ponerme en contacto con el Dr. Nyiszli, porque estaba muerto (!).

Tal vez pueda usted transmitir estas observaciones a M. Tibère Kremer, del cual debe usted tener las señas, ya que obra en poder de su Editorial la traducción que acaba de publicar. Sólo me resta rogarle que no interprete torcidamente las observaciones que me he permitido hacerle. Los documentos históricos tienen derecho a ser respetados, y no deben publicarse a la ligera versiones que no puedan garantizarse. Desde hace quince años, y debido al interés que tiene para mis trabajos, he estado buscando el original del documento del Dr. Nyiszli, sin que nadie haya podido indicarme el lugar donde podría consultarlo. Los historiadores más notables del mundo no saben una palabra de él. Las versiones que han sido hechas públicas son divergentes y se contradicen de una página a la otra. El autor habla de lugares que evidentemente no ha visitado nunca, ya que de no ser así no asignaría 200 metros de longitud a una sala que sólo tendría, si fuese cierto, 1,05 o, como máximo, 2,90 metros de anchura... Detalles que llevan a la conclusión de que se trata de un documento apócrifo.”

domingo, 15 de octubre de 2017

Orwell y la verdad histórica


Uno de los miedos de George Orwell era que, con la victoria de Franco en la Guerra Civil, el bando nacional falsificara la historia. Pensaba que en unos años Franco destruiría toda clase de documentos que la historia perdería para siempre.  Orwell sabía que quien controla el pasado controla el futuro. Lo cierto es que, contra el criterio de Orwell, la Guerra Civil Española ha sido la única guerra que ha terminado siendo escrita por sus perdedores. Basta ir a una librería a su correspondiente sección para corroborarlo.

 Sin embargo, Orwell pensaba que la historia se falsificaría: "¿Cómo se escribirá la historia de la guerra civil española? Si Franco se mantiene en el poder, los libros de historia los escribirán sus prebendados y  el ejército ruso que nunca existió se convertirá en hecho histórico que estudiarán los escolares de las generaciones venideras. Pero supongamos que dentro de poco cae el fascismo y se restablece en España un gobierno más o menos democrático; incluso así, ¿cómo se escribirá la historia? ¿qué archivos habrá dejado Franco intactos? Y aun suponiendo que se pudieran recuperar los archivos relacionados con el lado republicano, ¿cómo se podrá escribir una historia fidedigna de la guerra? Porque, en el bando republicano también hubo mentiras a espuertas. Desde el punto de vista antifascista se podría escribir una historia de la guerra que seria fiel a la verdad en términos generales, pero sería una historia partidista que no merecería ninguna confianza en lo que se refiere a los detalles de poca monta. Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá transformado en verdad." Orwell también podría haber escrito algo parecido sobre la 2 Guerra Mundial, al fin y al cabo, los alemanes podrían haber destruido toda clase de documentos comprometedores durante su ocupación europea.

Los críticos de la historiografía de la II Guerra Mundial siempre aducen que ésta ha sido escrita y aceptada solo por los vencedores. Franco tuvo la oportunidad de escribir la Guerra Civil pero, a su muerte, ocurrió lo contrario. Sin embargo, el mismo Orwell, empeñado siempre en la verdad, cayó en el error de creer en rumores de la época. Por ejemplo, en marzo de 1939 daba por cierta la cifra del millón de muertos. Hoy se acepta que fueron bastantes menos. En el mismo artículo, llamado "La cesárea española" expresaba su temor: "si vence Franco no habrá esperanza que valga a corto plazo; aun así son difíciles de prever los efectos a largo plazo de una victoria franquista... Si vence, Franco frenará con su victoria el desarrollo de España, pero a buen seguro solo mientras determinadas potencias extranjeras encuentren rentable prestarle apoyo... el deseo de de libertad, de cultura y de un nivel de vida decente se ha extendido tanto que no puede ser sofocado por el oscurantismo ni por la represión." Orwell no vivió para ver el desarrollo de la España franquista.

El mismo año, cuando Franco ya había ganado la guerra, Orwell dijo: "Los buenos libros de guerra casi siempre se escriben desde el punto de vista de una víctima, pues no otra cosa es el ciudadano medio en relación con la guerra."

Durante la Primera Guerra Mundial se extendieron por el mundo muchas mentiras acerca de los alemanes. Orwell pensaba que aquello fue contraproducente: "Parte del precio que pagamos por las mentiras sistemáticas de 1914-1918 fue la exagerada reacción germanófila que siguió." Y después escribe una de sus famosas sentencias: "Es sabido que la verdad se vuelve mentira cuando la formula el enemigo."

Recientemente, durante la crisis catalana, han circulado por las redes sociales fotografías de represión policial falsas. Curiosamente, lo de menos es que sean falsas. Lo importante es que una masa acrítica está dispuesta a creerlo. Los errores se repiten una y otra vez. Orwell dijo que "en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente vi informar sobre grandiosas batallas cuando apenas se había producido una refriega, y silencio absoluto cuando habían caído cientos de hombres. Vi que se calificaba de cobardes y traidores a soldados que habían combatido con valentía, mientras que a otros no habían visto disparar un fusil en su vida." La historia se repite. Y lo peor de todo es que se repite en un momento de máximo acceso a la información. En la imagen podemos ver a una mujer que porta un cartel que reza "Franco ha vuelto". Naturalmente es mentira. Pero es una mentira que gusta a muchos y que incluso la creen con firmeza. Identificar unos disturbios policiales con Franco es a todas luces una estupidez. No hace falta decir que los regímenes democráticos usan a su policía cuando lo consideran necesario. Pero eso no los convierte en "fascistas". Tampoco hay que extrañarse. En general son personas que afirmaron que los terroristas del último atentado de Barcelona fueron "ejecutados".

En Barcelona es habitual ver en los escaparates de las librerías "Homenaje a Cataluña", como un producto para turistas. Imagino la desilusión de los turistas, que comienzan a leer el libro y no encuentran ningún homenaje a Cataluña. Orwell se hizo "orwelliano" tras su experiencia en la guerra de España.

Cada año que se celebra en España el 12 de octubre, surgen encendidos debates sobre el descubrimiento. La izquierda progre tiende a pensar que aquello fue una masacre y exterminio de los indigenas. El escritor Roger Griffin dice que nunca podrá convencer a los marxistas porque pertenecen a otra especie humana diferente. En realidad, los discursos progres están dirigidos exclusivamente para sus esquemas mentales, en donde encaja perfectamente la idea de que los españoles fueron unos exterminadores natos. Ver otra realidad diferente a la verdadera es un caso para la psiquiatría.

 Ferran Gallego afirma que "la gente a veces se cree que la historia es un Western donde gana el bueno. No gana el que tiene la razón, sino el más fuerte". Pero una cuestión es lo que la gente crea y otra bien diferente la realidad. Aun debe quedar mucha gente en Rusia que cree que  Katyn fue un crimen alemán. El independentismo catalán se basa en gran parte en la educación desde la más tierna infancia. De forma que volvemos una vez más, al pensamiento orwelliano "Quien controla el pasado controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado." La ironía del destino es que Orwell nunca llegaría a pensar que serían los perdedores de la Guerra Civil Española quienes terminarían escribiendo esa guerra. 

jueves, 12 de octubre de 2017

La masa desilusionada


           "Los gobiernos de izquierdas casi siempre decepcionan a quienes los apoyan porque, incluso cuando es posible alcanzar la prosperidad que han prometido, siempre es preciso un incómodo periodo de transición acerca del cual poco se ha dicho de antemano." (George Orwell)


Ésta fotografía es fascinante. Nos muestra a una masa decepcionada porque, tras años de matraca independentista, ésta no llega nunca. Recoge el momento en que un presidente no dice nada y un pueblo se decepciona, una vez más. ¿Realmente la gente aun sigue creyendo en los políticos? Sorprende observar que, en sociedades en donde no existe censura (eso dicen) y en donde cada ciudadano tiene la oportunidad de documentarse, aun los políticos consigan esperanzar. Uno no tiene más que leer para desconfiar de las falsas promesas. Pero la masa es engañada una y otra vez.

Esta masa desengañada y triste es la misma que podría haber estallado en vulgar júbilo si el presidente de turno les hubiera dicho que ya eran independientes. Sin embargo, la masa moderna no está acostumbrada a las decepciones ni al sacrificio. Hasta hace no mucho, los países se formaban a base de sacrificio y sangre, no por manifestaciones ni urnas.

Una mujer independentista catalana decía que en una Cataluña independiente todos serían iguales, habría más justicia y el machismo sería erradicado. Esa mujer representa a la perfección al individuo medio que es utilizado por los políticos. Un individuo dispuesto a creer y a ilusionarse.

No nos engañemos: la época en la que se fundaban naciones se acabó hace mucho tiempo. Una Cataluña independiente tendría los mismos dioses que ahora: Amazon, Apple, Facebook, Twitter o Zara.


viernes, 22 de septiembre de 2017

La masa alienada


 El gobierno de Mariano Rajoy, que ha reaccionado tarde al desafío independentista catalán, se ve ahora acosado por las masas desinformadas, que quieren un referéndum a toda costa. Los referendos no son buena costumbre. Siempre se producen cuando los votantes son proclives al resultado que pretende quien los convoca. Si Kim Jong-un convocara un referéndum ahora mismo, tendría un apoyo total del pueblo. En todo caso, de siempre es sabido que los referendos son cosa de dictaduras. Incluso en el caso de que, convocado el famoso referéndum en Cataluña de forma legal, su resultado no significaría absolutamente nada. La gente vota en función de lo que ha sido educada en el momento. Un exaltado independentista no es más que un tonto convencido.

Dicho esto, conviene resaltar que el gobierno español ha obtenido lo que ha cosechado. Se ha permitido enseñar a los jóvenes el odio hacia España durante décadas. La izquierda ha logrado ensamblar el axioma "España: fascismo". Precisamente éstos días en que la izquierda habla de "presos políticos", que en realidad son políticos presos, me gusta recordar que esa izquierda mojigata no movió un dedo cuando Pedro Varela fue encarcelado. Normal, fueron ellos quienes le encarcelaron.

No es casualidad que la izquierda haya reeducado a toda una sociedad en la mentira. Borran su vergonzoso pasado y vuelven a cargar contra el eterno enemigo, el fascismo. Reescriben la historia, crean leyes de antimemoria, juzgan y condenan en la hoguera a quienes discrepan. Lo mejor del asunto es que han logrado convencer al populacho, a las hordas salvajes, a los mamporreros callejeros que su lucha es por la igualdad y por la libertad. Y, sin embargo, es perfectamente visible el resultado: una sociedad fragmentada, rota en su esencia, sin rumbo, sin futuro. Una sociedad de idiotas útiles dispuestos a echarse a las calles ante cualquier gilipollez.

No es casualidad que esta sociedad de idiotas estalle sin control ante un autobús que defiende la familia pero permanece inerte cuando les asesinan en las Ramblas catalanas.

No es casualidad que esta sociedad de lobotomizados no proteste ante una alcaldesa barcelonesa que no puso protección en Las Ramblas, porque es una alcaldesa guay de izquierdas, y protestara ante la alcaldesa de derechas de Madrid acusándola de asesina de adolescentes en una discoteca.

No es casualidad que las masas aborregadas denigren el cristianismo, eterno enemigo de la izquierda, pero acepten bobaliconas una religión que les mata, y que acabará ocupando su lugar en el futuro.

El experimento de ingeniería emocional se lleva poniendo en práctica durante muchos años. Internet ha acelerado el grado de idiotez popular.

 Existe más libertad mental en Corea del Norte que en cualquier ciudad demócrata de este país que una vez se llamó España. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

Democracia e independentismo


Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho, con respecto a la actitud separatista catalana, que ha sentido “vergüenza”. Dice que nunca en la vida democrática  se ha visto semejante “abochornante espectáculo”. Lo que no dice Soraya es que ha sido precisamente esa democracia la que ha permitido que los independentistas y comunistas trasnochados hayan entrado en las instituciones. Las democracias occidentales de corte liberal solo han tenido dos enemigos bien conocidos: el fascismo y el comunismo. Al fascismo lo derrotaron ambos en 1945. Pero al comunismo le han dejado campar a sus anchas, por más que sea bien conocido el número de víctimas que ha provocado y sigue provocando. A ningún demócrata le tiembla el pulso para firmar leyes antifascistas. La famosa “Ley Mordaza”, que la izquierda abomina, es más dura contra el fascismo que para cualquier manifestante pañuelo palestino al cuello. Esa es la realidad. Pedro Varela sostiene el honorífico título de haber sido el único preso por cuestiones ideológicas. Que yo sepa, Pedro Varela no ha asesinado a nadie. Los marxistas de ETA sí han asesinado, y muchos ya campan a sus anchas por las calles, por mucho que aún existan presos encarcelados. 

Ha sido precisamente esa democracia que defiende Soraya Sáenz de Santamaría la que ha permitido el espectáculo que estamos viendo en Cataluña. Día si y día también nos hemos tenido que desayunar con las idioteces independentistas durante años, como si ese fuera el mayor problema de nuestro país. La autonomía catalana se ha dedicado durante décadas a lavar el cerebro de los niños y adolescentes. En Cataluña el número de espectadores de la televisión autonómica es considerablemente mayor que en el País Vasco. La cosa tiene su lógica: mientras que en el País Vasco ofrecen programas de deporte rural que nadie ve (pero que pagan todos los vascos) en Cataluña la televisión sí tiene un número importante de espectadores. Así pues, la labor de hormiga del gobierno catalán ha terminado dando sus frutos. Ahora pueden sacar a las masas a las calles reclamando independencia. Están adoctrinadas. En el País Vasco no merece la pena hacerlo, principalmente porque el vasco es un idioma endemoniado que no hay manera de imponer. 

El asunto solo tiene una forma de arreglo: la prohibición de partidos independentistas. Mientras eso no se haga, seguiremos con la matraca inmerecida. 


Ciertamente uno ve el parlamento catalán y se pregunta cómo es posible que semejantes impresentables ostenten poder. Tampoco el parlamento español se libra. Ver a sus señorías actualmente es como ver una asamblea de instituto. Naturalmente, cuando el parlamento era copado por el PSOE y el PP, no era precisamente un lugar digamos honrado. Que se lo llevaban a manos llenas lo sabíamos bastante antes de que naciera Pablito Iglesias. A mi no me hizo falta que ningún comunista de nuevo cuño me recuerde que eran casta. Ya lo sabía. Y también sabía que quienes denuncian a la casta, son casta a su vez. Simplemente basta con leer “Rebelión en la granja”. Nada más. 

sábado, 19 de agosto de 2017

Los bolardos


Tras el (esperado) atentado de Barcelona, la prensa ha intensificado su discurso pacifista, no sea que crezca el descontento y la liemos. Aquí no puede cambiar nada, excepto la inclusión de bolardos en los lugares más concurridos. Esa es la respuesta de nuestra democracia ante una guerra moderna. Y, por supuesto, el mensaje de que aquí no ha pasado nada, y que la vida continua. Todo el mundo anima a las masas a que sigan paseando y haciendo la misma mierda de vida que hasta ahora.

La prensa, esa ávida de imágenes escabrosas, la aliada del tongo, incluso hace recomendaciones del tipo "Cómo explicar a los más pequeños el atentado de Barcelona". Los psicólogos, esos tontitos que saben mucho de la psique humana pero nada de política, se encargan de ello. El psicólogo es el nuevo cura. Y así, la sacerdotisa llega a sesudas conclusiones del tipo "los niños suelen hacer preguntas", "no hay que tener miedo a contarles la verdad". Pero ¿un padre medio español conoce la verdad?.

En nuestra bobalicona sociedad, que se pretende "aconfesional", la religión es la que sigue marcando el ritmo. Porque esa bobalicona sociedad, que denigra el cristianismo, se abre de par en par a una religión que le es ajena y le odia.

Lo más importante para que nuestra sociedad siga siendo bobalicona es que crea que "los discursos xenófobos, racistas y sobre todo islamófobos" son más peligrosos que los propios ataques.

Sigo recordando las manifestaciones organizadas por la izquierda que exigía la entrada de refugiados e inmigrantes básicamente religiosos. Eso es lo que hay que explicar a los niños. Hay que decirles que nos matan y que queremos que siga siendo así. Porque somos gilipollas a más no poder.

Nuestro enemigo, evidentemente, no es el islam. Nuestro enemigo principal somos nosotros mismos. Porque llevamos décadas de lavado de cerebro a base de películas, series de televisión y prensa.

Y hete aquí nuestra maravillosa respuesta: colocar bolardos. Uno recuerda la Línea Maginot, o el Muro del Atlántico, faraónicas construcciones modernas para contener al enemigo que fueron inútiles. Nuestra bobalicona sociedad sigue utilizando el hormigón, pero reducido a su expresión más triste y ridícula: los bolardos. Que Alá nos coja confesados. 

miércoles, 12 de julio de 2017

El Esperpento


Esperpento: "Género literario que se caracteriza por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula."

Hace unos días me presenté en unas oficinas de Lanbide, el servicio de empleo vasco, para hacer unas gestiones.  Filas de personas, africanos y magrebíes, principalmente, llenaban las oficinas. No quedaban asientos para sentarse.  Un magrebí me pidió que le ayudara a sacar el ticket de espera. Apenas hablaba español, lógicamente no lo sabía leer. Las paredes de la oficina estaban decoradas con carteles propagandísticos de Emakunke, el servicio vasco de la mujer. Me llamó especialmente la atención un cartel (arriba, en la foto) en el que aparece una mujer negra (o si se prefiere  "mujer de color") junto a un hombre blanco. "Aquí primamos el talento. Por eso es ella nuestra nueva directora". Tuve la impresión de encontrarme en medio de una distopía.  Me di la vuelta y observé otro cartel:


"Las cadenas de chistes machistas terminan en mí". Observé alrededor. Los inmigrantes que había  no prestaban atención a los carteles. No les interesaban en absoluto. 

Cuando, tras más de tres cuartos de hora de espera, me tocó el turno, la funcionaria se extrañó de mi petición. "Aquí solo atendemos las RGI", me dijo. Observé que en su mesa tenía un cartelito que decía "hablo euskera", o algo así. Me pareció una perfecta humorada. Funcionarias que hablan euskera y terminan atendiendo a inmigrantes que ni siquiera comprenden el español. Pero es que, en el hipotético caso de que lo comprendieran, el chiste para ellos es hablar de feminismo. Y ahí tenemos los dos puntales de la modernidad vasca: el euskera y la inmigración. Eso sí, me gustaría que me explicaran cómo pretenden hacer entender a esos inmigrantes lo que es el feminismo. Supongo que el Gobierno Vasco no se ha planteado, ni por un momento, hacer una campaña sobre la igualdad de género entre los inmigrantes africanos. La realidad es que nuestra modernísima sociedad entrega nuestro dinero a quienes más odia: a los machistas y a los clasistas.

Bienvenidos al esperpento de la modernidad. 




sábado, 8 de julio de 2017

Hemingway, el falso ídolo


Las masas celebran un año más las fiestas en honor de San Fermín. Sorprende ver que la famosa fiesta de Pamplona conserve a un santo católico, en medio de una nueva oleada de odio hacia la Iglesia Católica. Supongo que hay aspectos de nuestra cultura religiosa que son complicados de erradicar.

Las fiestas de San Fermín son una golosina para un sociólogo. Son unas fiestas donde se maltrata animales, la gente se emborracha, se producen agresiones sexuales (supongo que tanto a hombres como a mujeres, pero de momento el acoso hacia el hombre no se toma en serio) y se honra a personajes intocables como Hemingway, a quien Pamplona debe en parte la gloria de los San Fermines.

A Hemingway se le honra porque en la Guerra Civil luchó en el bando republicano. Son muchos los historiadores (Beevor entre ellos) que apuntan que las acciones de las Brigadas Internacionales entorpecieron más que ayudaron y se dice que Hemingway fue un absoluto estorbo en el frente. Sus acciones provocaban un efecto desolador:

- "Al visitar el frente, algunos de estos visitantes se ponían a disparar con sus fusiles y ametralladoras hacia las líneas enemigas, como hizo Ernest Hemingway, pero por mucho que a los defensores les agradara ver caras nuevas en el frente, especialmente si eran famosas, les entusiasmaban mucho menos los bombardeos de respuesta enemigos que provocaban tales divertimentos". (La Guerra Civil Española, Antony Beevor)

De las guerras surgen falsos mitos y Hemingway es uno de ellos.

 En su obra "París después de la liberación", Beevor nos presenta un panorama aún peor del personaje. Asegura que Hemingway quiso torturar a un joven soldado alemán capturado durante la toma de París: "Voy a hacer que hable... quítale las botas. Vamos a chamuscarle los dedos de los pies con una vela". Sus compañeros no se lo permitieron. Pero Hemingway sí prestó una pistola automática para ejecutar a un traidor. Por supuesto, Hemingway era muy comunista pero se alojaba en el Ritz parisino, no en una casucha cualquiera.

Hemingway no sería precisamente bien recibido por el actual movimiento de ideología de género ya que fue un maltratador de mujeres y  de animales empedernido. La única virtud que comparten los fiesteros con Hemingway es el gran consumo de alcohol. Cuesta mucho admitir que autoridades y gentío puedan defender a un personaje como Hemingway.

La única conclusión válida para entender la incongruente defensa de Hemingway es que fue republicano. No hay otra. Pero no deja de ser una divertida ironía ver a las masas alcoholizadas, como su falso ídolo. 

sábado, 1 de julio de 2017

Desfiles



Cuando Corea del Norte quiere provocar a sus enemigos saca al ejército a la calle en interminables desfiles en donde muestra al mundo su poderío. Naturalmente, desde nuestra óptica democrática, eso nos parece deleznable. ¿A quién se le puede ocurrir amenazar con guerras en el siglo 21? nos preguntamos. Lo que se saca a la calle se muestra al mundo. ¿Qué sacamos en Occidente? Pues desfiles del orgullo gay, tan desafiantes como los tanques y misiles coreanos. Lo que en apariencia parece una conclusión homófoba, en realidad es todo lo contrario. Creo que hacer desfilar por las calles a gente semidesnuda, moviendo el culo y haciendo pasear a amos y esclavos, como si fuera un ejercicio de libertad (que seguramente lo es) en realidad se convierte en desdicha para millones de personas en el mundo. Debemos entender que no todo el mundo es igual que nosotros y que hay países en donde la homosexualidad es severamente castigada. Y creo que estos países, lejos de querer imitarnos, se radicalizan aún más. La ley contra la propaganda homosexual en Rusia no es más que una consecuencia de nuestro descaro. Ellos no quieren ver por sus calles a personas semidesnudas en posiciones lascivas. Y se protegen con leyes. Por tanto, me atrevería a decir que la difícil situación en la que se encuentran los homosexuales de Rusia es culpa nuestra,  en parte. A mayor radicalización nuestra, mayor radicalización de ellos. En muchos países de África y en los países árabes, no quieren parecerse en nada a nosotros. No quieren nuestro modo de vida, por muy incomprensible que nos parezca. Nuestra libertad les resulta lo más parecido al infierno.

Las reivindicaciones de los homosexuales han sido justas siempre. Como lo han sido las reivindicaciones de las mujeres y como lo son los derechos de los animales. La homosexualidad ha estado prohibida en prácticamente todo el mundo hasta hace bien poco. Por tanto, es un logro enorme lo conseguido. Enorme y, repito, justo. Pero, una vez conseguidos los derechos, ¿es la mejor manera de celebrarlo en desfiles de mal gusto?

Una de las proclamas más importantes del comunismo ha sido el internacionalismo. La idea de que todo el mundo sea igual es muy buena... pero pueril. No es posible. Por eso ellos hablan, con cierta hipocresía, de la famosa "utopia". Bien, no hace falta explicar los millones de víctimas que esa ideología ha provocado. Efectivamente, si todos los países del mundo fueran igual de demócratas que el nuestro, podríamos salir a las calles a celebrar orgullos, orgías y declaraciones amorosas sin miedo a que otros países se ofendieran. Pero el mundo nunca va a ser homogéneo. Jamás.

Los desfiles callejeros nunca son espontáneos. Son organizados concienzudamente por el sistema. Por eso resulta igual de obsceno ver desfiles militares que desfiles del orgullo. 

lunes, 12 de junio de 2017

Conferencia de Paz de Madrid 1991

 Durante la Conferencia para la Paz celebrada en Madrid en 1991 el ministro de exteriores de Siria protagonizó una curiosa jornada en la que mostró al mundo un pasquín de la época del mandato británico en la zona en donde se reclamaba a Shamir por delitos de terrorismo:
Ficha Policial de Shamir en la época de la ocupación británica
Esto sirvió para que Occidente mirara a Siria con recelo. Sin embargo, el ministro de exteriores sirio dijo que mientras los Altos del Golán no se devolvieran, nunca habría paz. La URSS estaba en descomposición. Gorbachov ya no tenía ni país que presidir. El hecho más absurdo fue que Israel y la URSS restablecieron sus relaciones diplomáticas.  En aquella época (1991) los países árabes eran presididos por gobiernos fuertes que presionaban internacionalmente sobre el conflicto. Los terroristas de aquella época eran la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Ya se había producido la primera guerra en el Golfo, aunque por algún motivo se decidió mantener en el poder a Sadam Husein.

Israel tuvo que hacer frente al terrorismo palestino durante décadas. La primera Intifada, en 1987, hizo ver al mundo que los terroristas eran sustituidos por adolescentes de 14 años que lanzaban piedras. Los palestinos siempre fueron vistos con simpatía en Europa, cosa que molestó siempre a Israel, que no entendía cómo se podía apoyar a quienes asesinaban a sus inocentes ciudadanos. España no reconoció a Israel hasta bien entrados los años 80. Supongo que fue un paso previo a nuestra entrada en la Comunidad Europea. Pero lo cierto es que la causa palestina gozaba de amplio apoyo, especialmente de la izquierda.

No solo había terroristas palestinos, un grupo de extrema derecha judío (así lo dijo la prensa) incendió el consulado español, como protesta diciendo que "España y Estados Unidos son enemigos de Israel, no habrá otra Inquisición". Sin embargo, desde 1967, EEUU suministró millones en ayudas a Israel.  Palestinos y árabes siempre han considerado a Israel y EEUU como el mismo país.

En 1993 Israel y la OLP dieron un paso decisivo para poner término a 46 años de guerra y decidieron un reconocimiento mutuo. El pacto abría las puertas a la pacificación de Oriente Medio. El primer ministro israelí, Isaac Rabin dijo "Es sólo el comienzo, pero un tremendo comienzo". Sin embargo, las matanzas continuaron por ambas partes. Rabin acusaba al presidente sirio, Asad, de "ofrecer con una mano la paz mientras con la otra alimenta el fuego".

En aquel contexto, el líder libio Muamar Gadafi se atrevía a atacar duramente a EEUU, Gran Bretaña y Francia : "Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia son países imperialistas e hipócritas, que han pisoteado la Carta de las Naciones Unidas y han convertido al Consejo de Seguridad en una organización de sinvergüenzas".

Israel y el Vaticano firmaron a finales de 1993 su mutuo reconocimiento. 2000 años de litigio sepultaban sus diferencias ideológicas.

En 1994, 51 árabes murieron acribillados a tiros por un colono judío mientras rezaban en una mezquita en Hebrón, Cisjordania y se bloqueó el proceso de paz.
Jóvenes palestinos arrojan piedras contra la policía israelí como protesta por la matanza de Hebrón.


Niños palestinos lanzan piedras contra soldados isaelíes en Gaza
Extremistas judíos queman un retrato de Arafat en Tel Aviv
Joven palestino propina una patada a un religioso judío
Soldados israelíes se llevan detenidos a dos niños de 11 años por lanzar piedras
Adolescente palestino interrogado por un soldado israelí en Gaza



En 1994, tras 27 años de exilio, Arafat prometió hacer de Jerusalén Este "la capital del futuro Estado palestino y miles de colonos judíos tomaron Jerusalén en protesta. Ese mismo año, un grupo islámico reivindicó el atentado en un edificio en Buenos Aires, en donde fueron muertos 85 personas. Isaac Rabin es asesinado por un "combatiente de la fe judía". Para el asesino, era un "deber sagrado".

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miércoles, 10 de mayo de 2017

El Valle de los Caídos

     
 La izquierda y progres patrios sacan a relucir de vez en cuando sus traumas y la toman una vez más con El Valle de los Caídos y, cómo no, con Franco. Ellos saben que el asunto les sale rentable. Al fin y al cabo, hablar de fascismo es muy fácil para ellos. Saben que la masa identifica la palabra “fascismo” con lo peor del ser humano, porque fue muy cruel y tuvo muchas víctimas en su haber. Eso es casi axiomático para ellos. De hecho, la izquierda gobierna a base de modificar el pasado. Cambia los nombres de las calles, con gran ceremonial, y quieren derribar el monumento construido por Franco. Siempre dicen lo mismo: esto sería impensable en Alemania o en Italia. Hacen creer que, destruyendo todo eso, hacen un gran favor a la humanidad.

Las generaciones venideras deben de saber que, como todo en política, tiene que haber gato encerrado, principalmente porque los políticos son los seres con menos razón objetiva.  El argumento de Alemania e Italia no es válido porque esos dos países, especialmente Alemania, perdieron la guerra y los vencedores (si, la famosa oligarquía que curiosamente dice combatir la izquierda) les impuso unas leyes draconianas. Nada que ver con la democracia, claro. Ingleses, soviéticos, americanos y franceses destruyeron casi por completo todo vestigio fascista o nacionalsocialista de esos países. Lo que hizo Alemania entonces fue obedecer lo que se le impuso.

La comparación con Alemania podría ser correcta sino fuera porque Alemania aun conserva prácticamente todos los monumentos soviéticos. Basta caminar por Berlín para darse cuenta de ello. Una de sus mayores atracciones para los turistas es el famoso Checkpoint Charlie. ¿Existe en Alemania un debate o una propuesta para eliminar sus monumentos soviéticos? Lo dudo mucho. No creo que el asunto gustara mucho a Putin. 

Se puede afirmar que los fascismos surgieron para dar respuesta a los regímenes liberales y comunistas. Sin embargo, la era del fascismo fue muy corta: de 1922 a 1945. El comunismo fue derrotado en 1991. Y desde entonces solo el liberalismo gobierna en Occidente. Es comprensible que todo gobierno necesite de un enemigo para su sustento. Y el enemigo perfecto para ellos es el fascismo. Fue un enemigo real mientras existió, pero falso en la actualidad. Para muchos comunistas, todos sus enemigos eran fascistas, incluidos los trotskistas. Por tanto, fascista es siempre todo el enemigo. 

La Guerra Civil Española es la única guerra escrita por sus perdedores. ¿Cómo hace la izquierda para perpetuar la idea de que Franco sigue entre nosotros? Pues muy sencillo: dice que el actual régimen es el heredero del Caudillo. Y yo me pregunto qué pensaría el de El Ferrol sobre el matrimonio homosexual, el aborto, el divorcio, el separatismo y demás aspectos de la democracia. Aquí ha gobernado más el PSOE pero la actual izquierda patria sigue empeñada en que aun huele todo a franquismo. George Orwell denunció por igual a ambos sistemas, pero solo se le ha "escuchado" lo del fascismo. 

Animo a quien quiera informarse a que lea sobre la verdad del comunismo, sus métodos, sus regímenes carcelarios, sus millones de víctimas inocentes… y los compare con las víctimas del fascismo. No es hacer apología, es simplemente, conocer los datos reales. 

El problema de la izquierda es que no tiene catadura moral, al pretender destruir al fascismo eternamente mientras calla los crímenes comunistas y cambia nombres de calles por ilustres comunistas.  Eso es simplemente cinismo y censura. Saben que la masa celebra la destrucción como antaño celebraba las ejecuciones públicas. 

El otro día oí decir a un escritor, a quien no quiero nombrar, que nuestros abuelos y nosotros fuimos “idiotas” por haber vivido el franquismo, lo que debe equivaler a que nuestros jóvenes son muy inteligentes porque viven en democracia. Ese es el nivel intelectual. 

He visitado en dos ocasiones El Valle de los Caídos. Me gusta el lugar. Es muy agradable y está perfectamente integrado en la naturaleza. La gran Cruz impone. Es un lugar silencioso. Dudo mucho que quien lo visite salga convertido en fascista. Lo quieren destruir simplemente porque les escuece. Por venganza. Porque la izquierda nunca superará que fue derrotada en medio de sus continuas disputas. ¿Estaríamos derribando monumentos comunistas ahora de haber ganado ellos la guerra? Lo dudo mucho. 

Recuerdo que, hasta hace bien poco, los jóvenes casi no sabían quién era Franco, por mucho que vivieran en una calle llamada “División Azul”. Lo resucitan simplemente por el placer de ver con sus propios ojos el derribo y la destrucción. 

Franco es historia. Y es mejor poder observarlo desde lo que dejó, que en los libros de historia escritos por sus eternos enemigos. 

jueves, 20 de abril de 2017

El esqueje

 
   El presidente del gobierno vasco acaba de rendir pleitesía a Auschwitz, como hacen todos los mandatarios y líderes del mundialismo. Allí ha dejado un esqueje del sagrado árbol de Guernica. Dos símbolos de la cultura moderna, hermanados por fin. Hace no mucho, Otegui, ese fallido Mandela vasco, afirmó en una entrevista que ya era hora de olvidar el pasado y pasar página, en referencia a la banda ETA. Olvidar y pasar página es lo que le gusta hacer a comunistas y liberales... con su propio pasado. Pero ellos nunca olvidan el "otro" pasado, el que tanto les gusta y les da de comer, el "fascista". Es alucinante.

   Y ahí tenemos al lehendakari vasco, posando con cara compungida mientras planta un árbol en el mayor símbolo de los ganadores de la 2 Guerra Mundial, como si él también hubiera vencido a nazis y fascistas malos. La historia nos sirve para justificarnos, pero nunca para salvar  la verdad. Por eso, el PNV ha olvidado que, en plena Guerra Civil Española, trató de negociar con los fascistas italianos para evitar hacerlo con Franco. Los polacos también tratan de borrar su pasado antisemita (como los franceses) para seguir computándoselo a los nazis.  

   Guernica es un símbolo mundial (digamos mejor, "mundialista") porque el bombardeo tuvo lugar mientras Picasso pintaba un horrible cuadro para una expo universal. Y, como dijo Dalí, "Picasso es comunista". ¿Qué cuadro pintó Picasso para Dresde? Supongo que, de hacerlo, no cabría en un museo. Ni en nuestras conciencias.

domingo, 2 de abril de 2017

De Sabino Arana a Urkullu


No es lo mismo un partido político hoy que hace 40 o 100 años. La forma que tienen de adaptarse a los tiempos es asombrosa. Se trata de su supervivencia. Por eso vemos que hacen el ridículo a menudo. En realidad no evolucionan en vanguardia, sino que imponen el liberalismo por todos los medios. Si la sociedad rechaza el mundialismo se la ataca insultándola con estratagemas del tipo “populismo”. Y no tienen ningún remilgo en recordar a los nazis, a los fascistas y guerras pasadas. En realidad el pasado les sirve para amordazar a la población.

Del Sabino Arana al Urkullo de la fotografía media más de un siglo. ¿Por qué damos por hecho que un partido como el PNV pueda “evolucionar” de semejante manera y no lo toleramos, pongamos por caso, en el NSDAP? ¿Por qué aceptamos que los nacionalistas racistas de ayer sean los nuevos benefactores de la integración racial? ¿Por qué aceptamos que los comunistas sigan siendo los defensores de los derechos humanos?

La mejor arma que tienen los partidos liberales del momento es la indignación, digamos “positiva”, de la población. De hecho, indignar a la población es muy sencillo. Basta con mencionar a Franco o a Hitler. Y ya está. Tomemos como ejemplo un autobús que recientemente ha sido vapuleado por la masa (especialmente universitarios, el dato es importante) por afirmar que los niños tienen pene. En realidad la afirmación no es ofensiva pero si decimos que  afirmar que los niños tienen pene es franquismo, logramos que un sector vocinglero salga a las calles con el mismo espíritu combativo  que  el 18 de Julio de 1936.


Curiosamente quienes defienden la integración de personas profundamente religiosas son los mismos que han llegado a la conclusión de que los niños no tienen pene. Cómo el sistema ha podido ser capaz de crear semejante engendro lo dejamos para la sociología del futuro. 

martes, 28 de febrero de 2017

2 + 2 = 5



Los telediarios son una forma de adoctrinamiento. No informan, manipulan. Que una cadena de televisión privada quiera hacer sus propios telediarios ideológicos resulta comprensible. Pero que los de la cadena estatal se parezcan a los privados es aberrante. No es casualidad el orden de las noticias. Primero se da la consabida  sobre Trump, siendo lo mismo que el famoso presidente no asista a la anual cena de corresponsales que alguna gilipollez sobre su esposa. Inmediatamente después de Trump, una noticia sobre los refugiados, de forma que el espectador asocie el asunto claramente.

 Las manifestaciones a favor de acoger refugiados son constantes. Parece que la gente surge de manera espontánea  en esas manifestaciones pero nunca se informa de quién las organiza. Es un poquito sospechoso que siempre se den en las ciudades donde gobierna la extrema izquierda. Las cámaras se acercan siempre a preguntar a algún manifestante para soltar cositas simplonas como “no se puede levantar muros” etcétera. Los muros están levantados desde el principio de los tiempos y el incauto que los elimine se expone a su aniquilación. Pero en los mundos de la extrema izquierda es posible vivir sin muros, sin fronteras y queriéndonos todos muchísimo. Me permito la licencia del “extrema” ya que inmediatamente después se informa de que Marie le Pen, “candidata de la extrema derecha”,  ha sido abucheada no se dónde.

Después observo a cientos de inmigrantes saltando el muro de Ceuta y Melilla. Lo primero que me llama la atención es que los asaltantes tienen mejores cuerpos que muchos de nosotros. No denotan haber pasado hambre ni un solo día de su vida. Pero son de color oscuro y eso a nuestra intelectualidad gusta mucho. Hay que acogerlos porque ser merecen un futuro mejor. El problema es que en el futuro ni ellos ni nosotros tengamos un presente decente. 

Que los directores de cine (¿todos?) critiquen a Trump, se ofrece como noticia sobre Hollywood y sus famosos Óscares. Cada país tiene sus intelectuales. Casi siempre son actores y directores de cine que cacarean siempre las mismas bobadas y que al final se traduce en más pasta para ellos.

El final del telediario se reserva al carnaval y, claro, entre los millones de personas disfrazadas, eligen un grupo de transexuales, que al fin y al cabo, la juerga siempre ha sido un buen lugar para reivindicar. 

Soy un seguidor del cine español. La segunda cadena estatal ofrece cada noche una película, más o menos histórica. Y, claro, cuando la película ha sido rodada en la época franquista, los intolerantes protestan porque eso es más o menos una incitación al odio. Si fuera por ellos borrarían todo rastro pasado y lo adaptarían a su ideología. Son unos inquisidores modernos. Ayer se sustituyó la película por un concurso de drags queens. Me sentí un tanto desilusionado por la decisión, pero entiendo que quizá, la promoción de los culos, la ordinariez y las ofensas a la Iglesia Católica tengan su público.

Bienvenidos a la era del 2 + 2 = 5. Puede resultar divertido si el futuro de la humanidad te la suda. Pero aterrador si tienes un mínimo de sensibilidad histórica.