domingo, 19 de febrero de 2017

La prensa, enemiga del pueblo


Donald Trump ha declarado que la prensa es enemiga del pueblo. Ocurre que aunque Trump diga que la Tierra gira alrededor del sol, parte del pueblo manipulado por la prensa, recelará. Ya nadie habla del Tratado de Libre Comercio (TLC) en términos apocalípticos simplemente porque a Trump no le gusta. 

Ayer se celebró en Barcelona una manifestación exigiendo la acogida de refugiados. La prensa abre los comentarios ante este tipo de noticias y los cierra cuando es consciente de que no le conviene. Es curioso porque algo falla: lo habitual es que los lectores rechacen la llegada de refugiados e inmigrantes por absoluta goleada. El pensamiento más repetido es “que los acojan ellos en su casa con su dinero y no con el de todos”. 

La prensa redacta la noticia de la manifestación abiertamente a favor de la misma. En el telediario de Televisión Española cubrieron el evento con declaraciones claramente pro inmigración, que suelen ser normalmente esas tontas frases tipo “todo el mundo tiene derecho a una vida mejor” etc. Por tanto, nuevamente Donald Trump tiene razón cuando alerta sobre los peligros de la prensa. Pero para este mundo orwelliano Trump es el villano a derribar. 

En el citado telediario entrevistaron a una inmigrante que exigía el derrocamiento de al-Ásad y democracia para Siria. Todo ello aderezado con la presencia de miles de personas. La inmigrante empleó una palabra mágica en Occidente: “derrocar al dictador”. Es conocido el resultado de pretender democratizar esos países. Cuando las tropas de EEUU invadieron Irak nos prometieron que iban a tener una democracia. Igual que en Libia, Túnez o Egipto. Y todos hemos visto la democracia que tienen: más muertes, más miseria y más inmigración siempre hacia Europa, que es la que paga. 

En el mismo telediario se dio la noticia de que ciertas mezquitas habían celebrado una jornada de puertas abiertas para los ateos. La noticia es digna de aparecer en un programa de humor pero no, la cosa fue real. En este país lo mismo se abomina de la Iglesia Católica que se visita con admiración una mezquita. Si alguien pensaba que la idiotez humana no podía ir más lejos, hete aquí la prueba de que sí se puede. Uno llega a pensar en el famoso contubernio judeo masónico que Franco tantas veces denunció, y que tanta gracia nos hace hoy en día, pero es que tanta idiotez solo es posible desde la manipulación de las masas. 

Hace poco se preguntaba la prensa por qué en España no triunfan los partidos identitarios (ella les llama “extrema derecha”) Se ofrecían muchas posibles causas. Pero yo me temo que la verdad es más simple: porque somos idiotas del culo o porque, como dice Trump, la prensa es enemiga del pueblo. 



miércoles, 1 de febrero de 2017

Trump no es el Gran Hermano


“Podría suceder que se llegue a producir una nueva raza de hombres que carezcan de toda aspiración a la libertad, del mismo modo que se podría crear una raza de vacas sin cuernos.”

“La historia la escriben los vencedores y lo hacen según sus intereses, de forma que cuando haya desaparecido la generación capaz de atestiguar que estas mentiras son mentiras, tales mentiras se acomodarán en la historia como verdades incontrovertibles.”


George Orwell.

En 1984 leí “1984”. Cuando acabé de leer el libro, anoté los conceptos básicos de la novela: “Neolengua”, “Miniver”, “Minipax”, “Crimental”, “Doblepensar”… Lo cierto es que a partir de entonces tuve una visión diferente del poder y me convertí en un eterno desafecto al sistema. Como es bien sabido, Orwell escribió contra el estalinismo que él mismo había sufrido en la Guerra Civil Española. Stalin basó sus purgas y represalias en dos conceptos: el antifascismo, que aún perdura en nuestros días con la misma fuerza, y la contrarrevolución. 

La otra obra de Orwell imprescindible es “Rebelión en la Granja”. Recientemente, y ante la llegada al poder de Trump, “1984” se ha convertido en un superventas. Me sorprende que no haya sido precisamente “Rebelión en la Granja”, más breve y fácil de leer. Al fin y al cabo, la “moraleja” de “Rebelión en la Granja” no es más que “da igual quien esté en el poder porque te van a explotar exactamente igual”. ¿Por qué la masa no acepta esta moraleja con Trump y acepta que Trump es un Gran Hermano? Porque a la masa le han dicho que la famosa novela distópica es una descripción de la tiranía. Por tanto, “Trump=Tirano. Trump=Gran Hermano”. 

“El temor a Trump dispara las ventas de 1984”, rezan los titulares. Sin embargo, si la masa hubiera aprendido bien las advertencias de Orwell, debería tener motivo para temer, no solo a Trump, sino a cualquier presidente. El hecho de que esta masa haya “picado” el anzuelo e identifique solo a Trump con el Gran Hermano, nos demuestra otra máxima orwelliana  que aparece en su famosa novela: la oposición al régimen también está controlada por el propio régimen. Por tanto, la “Teoría y práctica del colectivismo oligárquico” ha sido obedecida y creída por una masa que piensa que está combatiendo al régimen. 

Una masa que lee “1984” es peligrosa, excepto si no entiende lo que ha leído, lo que nos incluye a todos, por supuesto.  Orwell es reivindicado por toda la clase política. He leído ensayos sobre su obra de autores claramente fascistas (recientemente se ha editado uno) y de autores comunistas. En una librería comunista compré un panfleto que trataba de exonerar a Orwell de ser un delator de intelectuales comunistas. En su magnífico ensayo, “Por qué es importante Orwell”, Christopher Hitchens dedica dos capítulos a “Orwell y la izquierda” y Orwell y la derecha”.

No. Trump no es el Gran Hermano. Si quieren encontrar uno, búsquenlo también en los políticos sonrientes y simpáticos. 

jueves, 26 de enero de 2017

Los nuevos santos




En la era de internet, la muerte ha dejado de ser algo íntimo. El afán de protagonismo de nuestras celebridades ha provocado que sus enfermedades y muertes se compartan con millones de personas, lo que hace de la muerte algo casi nuevo. Cuando una celebridad fallece de un cáncer se la eleva al altar de los valientes, de los luchadores y se termina invocando a no se sabe qué dioses, en una sociedad sin Dios, para que el fallecido “nos ilumine”. De este modo, la celebridad continúa por encima nuestro, incluso muerta. La estrella en la tierra se convierte en un nuevo santo para la masa atea. Esto confirma que la masa aun no está preparada para vivir sin Dios, puesto que siempre termina buscando sus propios dioses y santos. Cuando fallece una celebridad, las redes sociales se llenan de mensajes, a cada cual más cursi. Incluso personas que no conocían a la celebridad parecen inmersas en una depresión por la pérdida. No es que la gente se haya vuelto loca, es que la gente ya estaba loca y ahora nos lo confirma en la Red. 

domingo, 22 de enero de 2017

Trump en la Casa Blanca



Siempre ocurre lo mismo: cuando accede al poder alguien que no gusta a la progresía e intelectuales, se lanza a la masa a las calles. Y bien, ahí tenemos la prueba de que no son demócratas. Ocurrió en España cuando el Partido Popular accedió al poder en 2011, ante la imposibilidad de que el PSOE siguiera gobernando, habida cuenta de los desastres de su política. Basta que unos cuantos intelectuales de tres al cuarto digan que el PP es el fascismo para que cierta masa manipulable se enfurezca cual abejas zarandeadas en su panal. El PP ni siquiera había formado gobierno y los progres ya estaban nerviosos. Para ellos es tan indignante no estar en el poder que patalean en los platós de televisión, nerviosos, ante tamaña injusticia. Creen que la derecha es algo así como Franco en 1936 y trasladan esa calumnia al populacho ignorante. La derecha y la izquierda en democracia no son muy diferentes. El PP no ha eliminado ningún desatino de la izquierda, ni siquiera esa infame Ley de la Memoria Histórica, que es un tongo histórico pero que funciona. 

Trump ya se encuentra en la Casa Blanca y las protestas callejeras ya han comenzado, exactamente igual que en España en 2011. Sin embargo, hay diferencias importantes. Al PP y a los liberales tampoco les gusta Trump. En eso el PP se parece a los comunistas de Podemos. Al fin y al cabo, las democracias europeas se encuentran bien con estamentos caducos como la OTAN y la política proteccionista americana que ha caracterizado nuestras vidas desde 1945. La Unión Europea, ese proyecto fallido, tiene poco de europea y ha demostrado su ineficacia en la última crisis. La izquierda europea ha clamado contra el Tratado de Libre Comercio. Internet lleva “hirviendo” años contra el Tratado, advirtiendo de sus peligros. ¿Quién no ha recibido un documento en los últimos años que nos advierte de lo demoníaco del Tratado? Pues bien amigos, ya tenemos en la Casa Blanca a un hombre que quiere liquidar la OTAN y el malogrado TTIP y los imbéciles de la izquierda siguen nerviosos y enfadados. ¿Pero no odiabais tanto la OTAN?

No, no es casual que la masa se eche a las calles a protestar. La actriz americana Meryl Streep, que se hizo celebre por protagonizar una famosa serie en los años 70, está rabiosa. Como en España lo está Almodóvar. La diferencia ahora es que Trump responde a la actriz. En España aún ningún político osa descalificar a los sacrosantos intelectuales. Es normal que protesten. Al fin y al cabo, peligran las subvenciones y las regalías. 

Yo no se si me tiene que gustar Trump o no. Desconozco la política interna de los EEUU, como la desconocen todos los que le critican. Es fácil manipular a un votante europeo diciéndole que Trump quiere construir muros que impiden a pobres familias mejicanas prosperar en el país más poderoso del mundo. Pero se tapan los ojos ante el sufrimiento que las mafias que organizan las migraciones provocan. En Israel existe un muro ante el que los progres callan. No hay huevos para salir en la televisión denunciando ese muro pero sí hay huevos para decir que no les gusta el muro mexicano. Esto me recuerda al pacato feminismo que irrumpe en la iglesia católica pero que tiembla ante la mezquita o la sinagoga. Es así de simple. 


Trump me resulta interesante porque, por primera vez, un presidente americano se posiciona contra la OTAN y pretende un entendimiento con Rusia. Si Trump logra acabar con la guerra en Siria e Iraq, Europa tendrá mucho que agradecerle. Otra cuestión es que Trump pueda hacer lo que ha prometido. Aunque, de momento, ya ha respondido a Meryl: está sobrevalorada. Como lo están nuestros “intelectuales”. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Fidel y Franco


En esa televisión de desinformación llamada La Sexta, vi un debate sobre la muerte de Fidel Castro. Un joven lo describió con admiración. Y, mientras lo hacía, no pude evitar pensar que el joven estaba loando a Franco. Lo único que había que eliminar de su vocabulario era la palabra “revolución”. Dijo que el Comandante hizo mucho por la educación y la sanidad. Y cuando el joven era rebatido, defendió al dictador aduciendo que el pueblo cubano había sufrido un embargo terrible. Y volví a recordar a Franco, cuyo régimen sufrió uno de los mayores aislamientos internacionales que se recuerdan. 

Si el joven admirador de Castro fuera consecuente, debería sentir también admiración hacia Franco. Al fin y al cabo, bajo un aislamiento terrible logró eliminar los índices de analfabetismo y aumentó considerablemente el bienestar de su país. También Franco creó, o mejoró,  la Seguridad Social. 

Sin embargo, el famoso programa de La Sexta, una vez finalizadas las loas al Comandante Fidel, volvió a cargar contra Franco apelando a la famosa Ley de la Memoria Histórica. Es un despropósito y una aberración intelectual. Pero la realidad es que Franco tuvo simpatías hacia el pulso castrista al imperialismo yanqui. Por eso, Franco mantuvo las relaciones políticas y económicas con Castro y no se sumó al embargo. Cuando murió Franco, Fidel Castro decretó tres días de luto en Cuba. No se habló de nada de eso, por supuesto. También me consta que Castro recibió en una ocasión a un grupo falangista. Uno de los falangistas lo cuenta a menudo. 


Los que se entusiasman con Fidel son personas ancladas en el siglo XX. No son modernos. Siguen hablando de revoluciones. Otro aspecto común en Franco y Fidel es que ambos asaltaron el poder por la fuerza. Solo que Franco es odiado por ello y Fidel no. Sin embargo, en este anacronismo tenemos la clave de la política actual.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump

Donald Trump se ha convertido en presidente del país más poderoso del mundo. ¿Pero qué sabemos nosotros sobre el sistema político  de EEUU? Nada. Absolutamente nada. Pregunten a todos y cada uno de los que se encuentran en este momento haciendo análisis sobre el resultado y obtendrán un vacío absoluto. Por tanto, quienes echan pestes contra Trump no saben lo que están haciendo. Simplemente, repiten las consignas de Internet y de los medios de comunicación. La cuestión para ellos es bien sencilla: Trump malo, Clinton buena. España tiene una larga tradición de odio hacia EEUU. El mundo progre siempre se ha encargado de presentar a los EEUU como imperialismo capitalista. Y así es, por supuesto. No puede ser de otra manera puesto que los EEUU ganaron la última guerra mundial. Sin embargo aquella guerra también la ganó la Unión Soviética y no se oye a ningún progre despotricar contra el imperialismo comunista. Quizá sea gracias a los EEUU y a la Alemania derrotada el que Europa entera no se convirtiera en el mayor campo de concentración de la historia. 

Lo cierto es que urge acabar con la guerra de Siria, algo que quienes bendicen a Hilary Clinton parecen no tener en cuenta. La política de Obama con respecto a Siria ha sido ambigua y poco vinculada a terminar el conflicto. Al contrario, la guerra se eterniza y Europa se ve obligada a recibir masas de refugiados, cuya lastimosa vida se ha convertido en moneda de cambio de la política. Trump ha dado muestras de colaboración con Putin, que ha sido el único líder que ha actuado. Por tanto, si Trump y Putin logran pacificar Siria y la región, habremos obtenido un beneficio inmenso. Que Trump sea un mujeriego machista, que sea una figura ciertamente cómica, que de repulsión a las masas, es lo de menos. 

Lo importante para Europa es que finalice la guerra en Siria cuanto antes y se frene la lastimosa situación de los refugiados utilizados por los medios para desinformarnos. 


De momento, por lo menos nos hemos librado de los consabidos reportajes sobre “la primera mujer presidenta del país más poderoso del mundo”. Y eso es mucho. Mucho. 

viernes, 7 de octubre de 2016

Políticos


¿Qué sentido tiene la diversidad política si termina en un Congreso convertido en un frenopático? La última crisis, aun presente, se ha distinguido no solo en haber empobrecido a la población. También se la ha empobrecido políticamente. Los debates mediáticos televisivos han acabado por convertir a la población en “experta” en política. La cosa es muy sencilla: todos los males que padeces proceden de la derecha. No hay que enseñar nada más. A lo largo de estos últimos años hemos visto cómo aparecían expertos en absolutamente todo, incluso en medicina. El país entero terminó discutiendo sobre un virus. Claro que, una vez terminado el numero, ya nadie recuerda nada. La masa no es que tenga mala memoria, es que no tiene memoria. 

Conservo el programa electoral del PSOE del año 1982. Le llamaron “Por el cambio” y fue con el que consiguió la mayoría absoluta en el Congreso por vez primera. El primer capitulo trata sobre la crisis económica y el “objetivo prioritario” de crear empleo. ¿Nos suena de algo? Ese programa electoral podría incluirse hoy en día en cualquier sección de humor de un periódico. La parte que más carcajadas provoca es la que dice: “El Gobierno trabajará para lograr un mayor techo de autonomía para España, desvinculándola progresivamente en el plano militar del Bloque del Atlántico Norte. En consecuencia, y en la linea ya expresada anteriormente por el PSOE, en un primer momento y como medida inmediata, se congelarán las negociaciones para la integración en la organización militar.” El lector puede descojonarse de la risa cuanto quiera. Vuelva a leer la frase cuantas veces se quiera. Uno siempre acaba por desternillarse. Bien, pues la cosa aún tiene más gracia: Javier Solana, popular jerarca socialista de la época, terminó convertido en flamante Secretario General de la OTAN. Semejante adoctrinamiento, en los famosos años 80.

El PSOE lleva perdiendo elecciones varios años y gobernando en muchas ciudades y comunidades a base de pactos. Uno de los mayores disparates del partido socialdemócrata fue cuando eligieron Secretario General a un muchachote poco creíble que imitaba a Pablo Iglesias. Y claro, las imitaciones solo provocan una cómica lástima. Ahora que el PSOE se hunde, no me provoca ninguna lástima. De hecho creo que el partido es tan lastre para la España de hoy, como lo fue Franco tras su muerte. El país necesita depurar el pasado. Y eso pasa por la desaparición de un partido que no es mas que un ridículo continuo. 


El PSOE fue el partido que revitalizó las corridas de toros en los años 80 y también la barbarie de las fiestas en donde torturar animales es la máxima alegría popular. Eso es obra de ellos. Ni Franco llegó tan lejos. Aquello ocurría a la par que la exagerada hoy en día “Movida Madrileña”. No es de extrañar que de ese caldo de cultivo surgiera algo tan ridículo como el “Rock Torero”. Con el PSOE también aparecieron los nuevos ricos socialistas. 

Si algo vi positivo del 15M fue aquello de llamar "casta" a los partidos de siempre. Solo que Podemos decidió eliminar al PSOE de sus ofensas porque, al fin y al cabo, les necesitaban para pactar. Así que, el flamante nuevo Secretario General del PSOE, el imitador de Pablo Iglesias, se convirtió en una pantomima que iba de plató en plató de televisión diciendo tonterías. Incluso se atrevió a llamar a un programa del corazón asegurando que quitaría el denostado Toro de la Vega. Fue otra más de sus boutades, porque el alcalde de Tordesillas era del PSOE. 


El imitador de Pablo Iglesias cansaba con su constante cambio de genero en sus frases. Cansaba mucho eso de trabajadores y trabajadoras, españoles y españolas y toda esa jerga nueva que aburre a los caballos. 


El espectáculo en que han convertido a la política es el signo evidente de que la política no sirve para nada más que para entretener a las masas. Y, llegados a este punto, uno se hace la pregunta: ¿sirven para algo los políticos? En realidad creo que los políticos deberían de desaparecer. No son necesarios. Son caros. La prensa da cobertura mediática solo a los políticos. Como si fueran Mick Jagger. La chulería con la que caminan es la propia de una casta repugnante. Pablo Iglesias murió como alternativa de nada cuando apareció en la entrega de los Goya vestido para la ocasión.


Sería deseable que el PSOE desapareciera y que desaparecieran todos los partidos. Por el bien de la humanidad. No es ninguna utopía. Se puede gobernar un país sin partidos políticos ni figuras mediáticas. No hace falta llamar a las urnas constantemente para elegir a nuevos idiotas que cacarean las tonterías de turno. Los políticos sobran. No hay que votarles. Hay que integrarlos en la sociedad y hacer de ellos personas de bien.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La extraña pareja

En un famoso programa de televisión, que consiste en presentar a dos personas para ver si forman pareja, vi hace poco a dos chicos que me parecieron una joya ilustrativa de nuestra sociedad. En concreto, uno de ellos era gitano, el otro de raza blanca.  Los dos jóvenes protagonizaron una escena que se debería estudiar en sociología. El payo, en cuanto supo que su pretendiente era gitano, no dudó en afirmar que "él era muy gitano". Me hubiera gustado ver qué hubiera dicho ante un chino. Pero estaba ante un gitano y, claro, el chico se sintió gitano. Lo interesante es que el gitano no renunció ni un momento de su condición. Es más, proclamó su orgullo de ser gitano. Y yo me pregunté por qué diablos un blanco no puede afirmar que se siente orgulloso de ser blanco. Sin embargo, el payo terminó afirmando que "él era muy machista". Ante tamaña afirmación, el gitano se emocionó y comentó que eso era lo que él estaba buscando. Se puso más contento que si le hubiera tocado la lotería.

Recapitulemos: dos homosexuales, uno blanco y otro gitano, los dos machistas. Imaginemos ahora que un hombre blanco se presenta ante una mujer diciendo que es machista. Es más, imaginemos que un hombre de raza blanca se presenta en un programa diciendo que es de raza blanca y machista. La cosa ya empieza a cambiar. Pero si lo dice un gitano o un homosexual o, mejor aún, un gitano homosexual, se tolera e incluso produce gracia.

La extraña pareja es el típico "producto" de nuestros días. Los homosexuales, las mujeres y las razas diferentes a la propia, son venerados hasta la náusea. El progre huye de conceptos como "machismo" o "raza blanca", no solo huye, los combate. La idiotez extrema se alcanza cuando un progre tolera en un gitano o  musulmán aspectos como el machismo y no lo tolera bajo ningún concepto en un amigo suyo de toda la vida y que pertenece a la misma cultura que la suya. Para el progre vale más un gitano homosexual machista que un congénere de derechas.

miércoles, 13 de julio de 2016

Violaciones



“Ni un fascista en nuestras calles”. Ese lema se ha gritado en Pamplona en el último San Fermín. El ayuntamiento de la ciudad, muy sensibilizado en materia de feminismo, ha movilizado a todos los visitantes para rechazar el continuo manoseo de los juerguistas a las indefensas mujeres. Sin embargo, la realidad es más tozuda. Los gobiernos fascistas de turno, siempre procuraron castigar la violación de manera muy severa. En el caso alemán, podía suponer la pena de muerte para un soldado. Y la única realidad es que las hordas comunistas dejaron tras su paso por Alemania más de 200.000 niños nacidos de ultrajes a las indefensas alemanas. Imaginen cuál es la cifra real de violaciones por parte de, repito, las tropas comunistas. Las alemanas jamás pudieron manifestarse, so pena de fusilamiento. Pero es que ni siquiera la historia las ha reparado de ninguna manera. Al fin y al cabo, eran fascistas. Los comunistas no hacían distinción a la hora de consumar la violación, les eran igual de “útiles” tanto niñas como ancianas, de manera que, si eras mujer y salías a la calle, el riesgo de violación era prácticamente del 100%. Recientemente alemanas han vuelto a ser víctimas de violaciones por parte de inmigrantes. Que yo sepa, no ha habido ningún homenaje a esas mujeres en Pamplona. Para el feminismo moderno, un tocamiento de un pecho es más grave.  Los comunistas son bienvenidos en Pamplona. Sin embargo, yo siempre recordaré a las millones de alemanas ultrajadas, violadas en medio del terror de una guerra y no de una fiesta orgiástica de alcohol y drogas, que es en lo que se ha convertido San Fermín. 

El nuevo feminismo, con tufo antifascista, está siendo impuesto a la dócil población. ¿Y qué le importa a la oligarquía que combaten que se manifiesten una y mil veces contra el “machismo”? Cuánto más entretenida esté la masa con estas reivindicaciones, más satisfecha está la oligarquía que pretenden tumbar. Han convertido a la masa progre en el tonto útil más inofensivo de la historia de las revoluciones. 

Lo preocupante es que una masa pueda estar enfurecida por el manoseo a las mujeres y tolere alegremente la muerte de un toro desangrado en medio de una algarabía. En cuestiones de ética, el nuevo progresismo está echado a perder por completo. Uno de los pasatiempos favoritos de muchos reporteros extranjeros ha sido pasearse a lo largo y ancho de la geografía española para dar fe de la locura colectiva de las fiestas rituales españolas. Esa orgía sangrienta no pasó desapercibida en los años 30 ni a Ehrenburg (quien incitó a las hordas rojas a la violación con sus proclamas de 1945) ni al mismísimo Orwell, que nos visitó en plena guerra. Hoy en día siguen llegando periodistas extranjeros para dar crédito a nuestras diversiones. 

La tortura hacia los animales va acompañada siempre del consumo de alcohol y drogas. Este asunto me interesa mucho, porque las mismas autoridades que hacen campañas contra el alcohol y drogas, son las que dan el pistoletazo de salida de las fiestas del pueblo, embrutecido ya con el alcohol, incluidos menores. ¿No nos damos cuenta de que son las autoridades quienes permiten el descontrol del pueblo? ¿Quién es capaz de controlar a masas borrachas y drogadas? Atrapar violadores en ese contexto es tan sencillo como pescar con red de arrastre.

Es correcto perseguir la violación. Pertenece al terreno de lo criminal. Pero convertir al hombre en culpable por tocar pechos hace al ser humano indecente,  al lograr indignarlo por eso y no por la muerte sangrienta de toros, tan inocentes como la más inocente de nuestras mujeres. Otro día escribo sobre en qué se está convirtiendo el animalismo. Hoy ya no puedo. 

miércoles, 29 de junio de 2016

Votantes subnormales

Ayer recibí este mensaje. Tras haber perdido las elecciones nuevamente, la izquierda se retuerce de rabia. Como no encuentran explicación posible a su derrota, recurren al insulto. Sin embargo, tras este aserto, “Llego a saber lo subnormales que sois y hago elecciones”, en boca de, cómo no, Franco, se esconde toda una estrategia. Uno se pregunta qué sería de la izquierda sin el generalísimo. Pues muy poca cosa. La excusa de Franco es eterna. El dictador ha servido más a sus enemigos que a sus partidarios. Los réditos que le siguen sacando no son despreciables. La Ley de la Memoria Histórica, que cuanto más a la izquierda se esté más se quiere endurecer, es la demostración. La izquierda no quiere pasar página. La izquierda saca la mierda de hace décadas para obtener más poder. La izquierda insulta a los españoles cuando no gana. Incluso no ganando, como es el caso de donde gobierna, como Madrid, Barcelona, Valencia o Andalucía, la izquierda se cree legitimada por el pueblo. La izquierda saca los trapos reivindicativos en los balcones de los ayuntamientos (“Refugees Welcome”) y los hace extensibles a su pueblo. Pero ellos no representan al pueblo. Sus artimañas para pactar incluso con sus enemigos son bien conocidas.

Cuando la izquierda no puede gobernar se debe a que el pueblo es subnormal. Y, si gobierna sin mayoría, el pueblo es sabio. Con semejante panorama, uno entiende que en este país haya habido una guerra civil, de la que estamos a punto de celebrar su 80 aniversario.

Por fin tenemos la prueba de que el sistema educativo español no funciona:  un reciente estudio proclama que el votante de Podemos es mayoritariamente universitario. No solo nos indica el fracaso del sistema educativo, nos constata a su vez que se puede ser universitario y manipulable a la vez.


Los votantes de Podemos se dejan manipular con la misma facilidad que a quienes critican con tanta vehemencia. Los líderes del nuevo partido comunista se jactan de lo logrado en apenas 2 años. Sin embargo, vivimos en la era de la inmediatez. Conseguir un avance político en meses no es un logro suyo, es un logro de nuestra era. La propaganda política no es un invento nuevo, pero sí la televisión e Internet. Si una persona solo ve determinados programas y vive en Internet en un entorno propicio, podrá ser convencida de cualquier cosa. Incluso de que, cuando no triunfa su partido, es porque en España solo votan subnormales. Por cierto, el término “subnormal” era el empleado en la España de Franco para referirse a lo que ellos llaman, solo en los platós de televisión, “discapacitado intelectual”. Es un término ya en desuso. Si siguen empeñados en comparar lo que no les gusta con el fascismo, es válido comparar sus métodos con la checa.

jueves, 24 de marzo de 2016

Conciencia social falsa

“Me has decepcionado, César Cadaval”, he podido leer en una red social tras la publicación de una fotografía del humorista con un guepardo recién abatido. Nunca he sido partidario de las llamadas “Redes Sociales”, que han acabado siendo un terreno vulgar en donde la gente lanza exabruptos de moda o fotografía su día a día hasta la nausea. Pero qué cabe esperar del populacho. Los que ahora se dedican a masacrar al famoso de turno, hace no mucho acudían a las ejecuciones públicas con entusiasmo. Aparentemente es menos nociva su última afición. Lo que no me cuadra mucho es que los propios famosos, celebrities, o como quiera llamárseles, se adhieran a la tonta costumbre de las redes sociales. ¿Para qué tiene una red social un famoso si su red social siempre ha sido la misma prensa? Bien, esto solo nos confirma que las celebrities son tan tontas como la masa. Nada más. Y hete aquí, que de vez en cuando, el famoso comete un “error” y termina publicando una foto con un guepardo muerto, como es el caso de César Cadaval.  Para que el hecho en sí se convierta en “viral” y la chusma termine abominando el caso, tiene que haber otro famosete con miles de seguidores que lo repruebe. Y, eso es todo, el asunto termina en la prensa y con la ralea entretenida por unas horas. 

Reconozco que he tenido suerte con mis ídolos. Ninguno me ha decepcionado por completo. Por eso son ídolos. Tengo amigos a los que les gusta Joaquin Sabina pero que son contrarios a las corridas de toros, al contrario que él. Las opiniones de los escritores e intelectuales suelen acabar casi siempre en decepción. Pero no es mi caso. Todos mis ídolos son perfectos para mi. Pero tengo el suficiente fuste como para intuir la personalidad de alguien como César Cadaval. Su actitud no me ha decepcionado, entra simplemente en una posibilidad. Por tanto, seguiré disfrutando de su humor sin ninguna merma sobre lo que el personaje me sugiere. Es lo que tiene ser animalista desde hace más de veinte años. El postureo progre de red social es lo que no me creo en absoluto. ¿Pero realmente alguien cabal se puede creer que de repente esta España se ha convertido de la noche a la mañana en defensora de los derechos de los animales? La misma España que se echa a las calles descontrolada por el alcohol para torturar animales, año tras año, no puede cambiar tan pronto. Es imposible. Lo que me lleva a sospechar que el pretendido humanismo barato que rezuma por los medios de comunicación no es más que la quinta esencia del oportunismo, la zafiedad y la mentira más absoluta. 

No se crean esa defensa a ultranza de los derechos humanos ni de animales que nos inunda por todas partes. Es mentira y, lo que es peor, es peligrosa. Si el próximo 7 de julio en Pamplona se dejan de correr los San Fermines juro que me hago un selfie con morritos, metiendo tripa y con el lema “Welcome refugees”. Mientras tanto, seguiré disfrutando de César Cadaval con las mismas expectativas que tenía de él antes del infortunado incidente. 

viernes, 18 de marzo de 2016

Venganza histórica




Existe una institución oficial para la vivienda llamada“Rosa Luxemburgo”. No muy lejos hay otro centro cultural llamado Simone de Beauvoir. Recientemente los ayuntamientos de Madrid y Barcelona, gracias a la Ley de la Memoria Histórica, se han propuesto eliminar todo vestigio franquista de sus calles. No me parecería mal si se decidiera no poner nombres de ilustres a las calles. Pero si se elimina a, pongamos por caso, Agustín de Foxá, pero mantenemos a Santiago Carrillo no estamos hablando ya de “memoria” sino de venganza histórica. 

Los ciudadanos terminan por ignorar quién fue el ilustre que tienen por calle. Pero los políticos no. Por eso mismo se debería impedir que los políticos nombrarán las calles. Porque no se trata de homenajear sino de derrotar a otros. Y ese eterno espíritu de revancha o cesa, o nos enzarzamos eternamente en ridículas disputas. Tiene verdadera guasa que una sociedad admita el nombre “Rosa Luxemburgo” para gestionar viviendas cuando el régimen comunista "repartió" a los obreros viviendas que eran de risa. Es como llamarle "Nowa Huta". 

Veo a un grupo de mujeres gritando consignas feministas. Se supone que vociferan a alguien,  no se sabe muy bien a quién. Las  cajas que llevan en sus cabezas son tan ridículas como sus consignas. Una de ellas lleva escrito “no nos morimos, nos matan!”. Además de víctimas del machismo, la mujer también es víctima del extremismo ideológico de nuestros días.  Todas las sociedades terminan alcanzando un extremismo brutal cuando tienen que defenderse. Alemania lo hizo en 1943 con la celebre consigna “Guerra Total”. China con la Revolución Cultural. Y nuestra ingenua democracia lo está haciendo ahora con el extremismo de los derechos humanos. En los últimos años la población está siendo convenientemente azuzada haciéndole creer que está perdiendo derechos, o que aún quedan muchos por conseguir. La globalización ha conseguido incluso que nos preocupemos más por el sufrimiento a miles de kilómetros que por el nuestro propio.

Recojo un folleto de una formación comunista e independentista. Entre sus consignas, cómo no, “feminismo en primera línea”, “apoyo de artistas locales”, “ecología”, “memoria histórica” y la última de las monsergas sociales, la “homolebotransfobia” (sic). Llegados a este punto, no me extraña en absoluto ver a un modelo masculino vestido de mujer, pretendiendo una normalidad que al final alcanzarán.




miércoles, 9 de marzo de 2016

13 Minutos de lo mismo de siempre


La película Das Experiment (El experimento) de Oliver Hirschbiegel trataba de analizar la respuesta de los seres humanos en cautiverio. En realidad pretendía ser una prueba de cómo la masa puede caer en el comúnmente llamado “fascismo”. A mi me pareció una tontería  que mostraba a unos tontorrones estudiantes. Años después con El hundimiento, el director mostró al público a un Hitler “humano”, lo que motivó ríos de tinta. 

En su última película 13 Minutos, Hirschbiegel relata el atentado contra Hitler de 1939.  Al final de la película, el espectador debe sufrir el ahorcamiento de un malvado nazi. Y el autor nos obliga a observar el interminable pataleo del reo hasta que cesa. Para hacer la escena más repulsiva, un cámara del régimen nazi graba el acontecimiento. ¿Alguien ha visto esa grabación real?: Nadie, claro. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados hicieron una película falsa en la que se veían supuestas ejecuciones y la hicieron circular afirmando haberla obtenido de la resistencia alemana. Muchos creyeron en la veracidad de aquella filmación. 

13 Minutos es una película del género “los nazis son demonios” pero lo hace extensible a toda la población alemana. Por tanto, es una película anti alemana. El director utiliza un recurso extremadamente fácil, como es presentar de nuevo la crueldad nazi-alemana para garantizarse un éxito seguro internacionalmente. Nadie en EEUU, Francia o Gran Bretaña osará criticar la película. Sin embargo, estamos sobrados a estas alturas de ese género. No es necesario recordar lo que ya sabemos. 

Me preguntó si Hirschbiegel tiene pensado realizar una película sobre los bombardeos de Alemania o, más concretamente, de Dresde. Si tiene pensado realizar una película sobre las violaciones a niñas, ancianas y mujeres al término de la guerra. Si tiene pensado realizar otra sobre el mayor éxodo de refugiados en penosas condiciones de alemanes tras la guerra. También podría realizar otra sobre las torturas que sufrieron los alemanes, otra sobre la hambruna que sufrieron…. como vemos, material tiene de sobra. Sin embargo Hirschbiegel recurre de nuevo al fácil recurso de los malvados nazis. 

Hirschbiegel: eso ya no cuela. No vale. 

lunes, 8 de febrero de 2016

De Cerdos y titiriteros


No había duda de la transformación ocurrida en las caras de los cerdos. Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo; y, nuevamente, del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.”

La cita aparece al final de “Rebelión en la Granja” de George Orwell. Se trata de una novela corta que todos conocemos. Está adaptada incluso para niños. Tendemos a adaptar a los autores a nuestros propios criterios. Y Orwell lo mismo entusiasma a la extrema izquierda que a la extrema derecha. Todos extraemos sus frases y nos encantan. Sin embargo, las palabras de Orwell no dejan lugar a duda: los políticos se acomodan y aquello que prometían con nitidez lo terminan transformando en complicados galimatías ininteligibles. 

Pues bien. Ya tenemos transformado al último cerdo. Pablo Iglesias, que acostumbra visitar al Jefe del Estado con camisa abierta, ha acudido a una gala de cine con esmoquin. Evidentemente, la indumentaria, precisamente de lo que más se habla, es lo de menos. Lo importante es el acto en sí. Nuestro Pablo Iglesias, presentado a sí mismo como el máximo baluarte del cambio, como el máximo baluarte contra la corrupción, asiste a un acto repleto de personajes en donde el corporativismo es marca de la casa. No existe un gremio más cerrado, con más amiguísimo ni con más tufo a corrupción que el mundo de los artistas. El mundo de los titiriteros contemporáneos es lo más alejado del pueblo que nuestra sociedad pueda tener. Los artistas actuales son tratados con un respeto desmedido solo porque nos entretienen. Su comportamiento arrogante y egoísta es incompatible con un mundo igualitario porque ellos mismos aceptan ofrendas y beneplácitos con una avidez propia del capitalismo que nuestro Pablo Iglesias denuncia con tanto ahínco. Pero Pablito, en su afán por conquistar el poder, está dispuesto a representar cualquier papel que le sea propicio. 

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona no elegida por mayoría, acaba de pedir la libertad para unos titiriteros, detenidos por promulgar loas a ETA. La alcaldesa alega el manido y millones de veces repetido eslogan “Libertad de expresión”. Sin embargo, no me consta que la Colau se haya pronunciado a favor de Pedro Varela, encarcelado por vender libros. Claro, la libertad de expresión es solo lo que ella, el comunismo y el liberalismo quieren. Nada más. 

Es verdad. El pueblo tiene mala memoria. Pero con Podemos, Pablo Iglesias, Ada Colau y demás adláteres, el pueblo tiene amnesia. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Los principios de neolengua

“Neolengua era la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés. En el año 1984 aún no había nadie que utilizara la neolengua como elemento único de comunicación, ni hablado ni escrito…

Se esperaba que la neolengua reemplazara a la vieja lengua (o inglés corriente, diríamos nosotros) hacia el año 2050. Entretanto iba ganando terreno de una manera segura y todos los miembros del Partido tendían, cada vez más, a usar palabras y construcciones gramaticales de neolengua en el lenguaje ordinario. 

La intención de la neolengua no era solamente proveer un medio de expresión a la cosmovisión y hábitos mentales propios de los devotos del Ingsoc, sino también imposibilitar otras formas de pensamiento. Lo que se pretendía era que una vez la neolengua fuera adoptada de una vez por todas y la vieja lengua olvidada, cualquier pensamiento herético, es decir, un pensamiento divergente de los principios del Ingsoc, fuera literalmente impensable, o por lo menos en tanto que el pensamiento depende de las palabras. Su vocabulario estaba construido de tal modo que diera la expresión exacta y a menudo de un modo muy sutil a cada significado que un miembro del Partido quisiera expresar, excluyendo todos los demás sentidos, así como la posibilidad de llegar a otros sentidos por métodos indirectos. "
He recordado estos magníficos pasajes de la gran obra de Orwell, 1984, al ver en televisión un reportaje sobre las nuevas palabras aceptadas por la RAE en 2015. Directamente al leerlas he pensado que están destinadas a cercenar el cerebro de los ciudadanos. No puede ser que un ciudadano normal pronuncie “otubre” queriendo decir “octubre” o, directamente admitir el inculto “asín” en nuestro diccionario. Terminar hablando así es, sin ninguna duda, terminar aceptando la neolengua de nuestra democracia. Para darle más imbecilidad al asunto, se organiza un concurso en donde cada ciudadano puede cumplir su sueño de que la RAE le admita la palabrita… si, esas palabritas que uno de tus amigos siempre repite porque se la ha inventado y piensa que es tan ingenioso… pues si, tu pesado amigo puede ser aupado al altar de la RAE. Ahí queda eso. Menos mal que ante tanta pobreza intelectual, nos queda Orwell. Bendito Orwell. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Tic Tac


"¿No hay pueblos que de forma inmediata han decaído definitivamente? ¿Y tal vez no se auto-aniquilaron en el momento en el que el “pueblo” tomó ventaja sobre la nación?"

Me ha venido a la mente esta frase de Moeller van der Bruck mientras veo en televisión el debate entre los candidatos de los 4 partidos principales. Las manifestaciones de indignados del 15M han acabado en esto: espectáculos para las masas con políticos populistas de rebajas ofreciendo las mismas cantinelas de siempre. El líder político se ha convertido en un tertuliano de televisión vendiendo baratijas. ¿Realmente nos merecemos este nivel intelectual? La respuesta es si, nos lo merecemos. Es lo que ha reclamado la masa televisiva. El partido Podemos surgió del movimiento del 15 de mayo. De hecho, el 15M fue un invento suyo. Primero nació el 15M y después Podemos, porque siendo asamblearios no podían rascar poder y ahora sí. Ya se escribió mucho sobre quiénes eran las masas del 15M, pero básicamente eran estudiantes dirigidos por profesores universitarios comunistas instruidos en Venezuela. Indignar a la juventud es un recurso fácil, siempre funciona. Instigados también por el francés Stephane Hessel los jóvenes protestaban por el decadente sistema democrático, atiborrado de corruptos. Pero tener a un antifascista como Hessel llevaba implícita una trampa. El antifascismo es un recurso de fácil asimilación para la masa: el poder es fascista y corrupto. Por tanto, la masa partía de una base intelectual bobalicona y falsa pero muy eficaz. 


Hoy en día la política es un producto televisivo más. Con la crisis, canales de televisión como La 6 y Cuatro han hecho negocio, y mucho. Llevar a unos cuantos tertulianos de tres al cuarto y tenerlos durante horas vociferando chorradas es un negocio barato, fácil y muy eficaz. Cuando la gente los ve, se siente muy identificada, porque criticar a un gobierno de derechas es muy simple. Jamás he visto más manifestaciones por las calles que mientras ha gobernado el Partido Popular. El motivo daba exactamente igual, las masas se echaban a las calles, gritaban y volvían a casa pensando que estaban haciendo una revolución. Sin embargo, la masa entiende de política hoy en día bastante menos que en 1977.


Hace décadas que no voto. Ya en los años ochenta me olí la tostada y dejé de hacerlo. Simplemente imaginé que los políticos se repartían el pastel. Recuerdo comentarlo con los amigos y todos ponían caras raras. Los casos de corrupción ya comenzaban a oírse con el gobierno socialista de Felipe González y a medida que se perpetuaba en el poder se hicieron ya notorios. Incluso Felipe González organizó el terrorismo de estado. Y hoy en día sigue dando discursos. No solo eso, el partido de Pablo Iglesias, Podemos, pacta con el PSOE, ese partido de la casta al que había que exterminar. 


El espectáculo que se ha convertido España no me interesa en absoluto. De momento hemos empezado el circo con los ayuntamientos gobernados por Podemos y sus marcas. Ver a esos críos que hace nada se manifestaban como histéricos por las calles, ocupando cargos de alcaldes y concejales, me hastía bastante más que la casta de toda la vida. El chandalismo venezolano nos va a invadir. El show no ha hecho más que comenzar. 


Pablo Iglesias, hace tan solo 10 meses pensaba que estaba alcanzando el cielo. Al más puro estilo chavista le dedicó a Rajoy un "Tic Tac" que prometo ver con deleite el próximo lunes. "Tic Tac, Tic Tac", se atrevió a cantar sin vergüenza alguna. Después Pablito se ha ido moderando, porque se dieron cuenta que eso de la revolución comunista era muy fuerte para los españoles. Al ridículo político le ha seguido un ridículo mediático. Hace 10 meses, cuando las televisiones se lo rifaban, él, orgulloso y arrogante, decidía a qué televisiones ir y daba plantones monumentales. Ahora se pasa de plató en plató tocando la guitarra, contando batallitas, hablando de su infancia o  de sus pésimos gustos musicales, que dan tanta vergüenza como su coleta. 


Ante este nivel, a mi lo único que me queda es disfrutar del show. Hace tiempo que no veo series de televisión, de esas que tienen enganchado a medio país. Soy incapaz de verlas desde que Pablito Iglesias predica lo mucho que le gusta una de ellas.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Micromachismos y Macrofeminismos

En las pasadas elecciones europeas se produjo un rifirrafe entre el PSOE y el PP, entre Elena Valenciano y Arias Cañete, sobre el machismo. El PSOE, en su línea, se empeñó en resaltar el asunto. Habida cuenta de los malos resultados obtenidos por la Valenciano, se entendió que la sociedad estaba harta del debate. La Valenciano pasó a un segundo plano.

Cuando pensábamos que el asunto ya estaba olvidado, la izquierda rancia y oportunista vuelve a la carga, esta vez con micromachismos, violencia de género y demás ralea. De hecho, no hay ningún partido de todo el elenco democrático que no ofrezca soluciones al asunto.

¿Pero alguien ha tratado de evaluar qué ocurre con la violencia de género? ¿Cómo puede ser que, tras 40 años de democracia, España esté en manos de catetos machistas maltratadores? ¿Alguien lo comprende? Aquí lo que subyace es que la mujer se encuentra desprotegida ante los miles de maltratadores que deben de campar a sus anchas por nuestras calles.

Se crea un problema para acomodarse en él. Todos los dirigentes de todos los partidos se encuentran cómodos en el discurso contra la violencia de género porque es  un asunto, digamos, imparcial, en el que todos pueden decir su idiotez más grande sin caer en el ridículo.

En la era de las estadísticas, gusta contar el número de víctimas de violencia de género anuales. Así pues, en los telediarios y prensa aparecen gráficos comparativos con otros años. ¿Pero alguien se ha tomado la molestia de averiguar caso por caso? ¿Metemos en el mismo saco al anciano que acaba con la vida de su mujer para no alargar su agonía que al parado fracasado que también la mata? ¿metemos en el mismo saco al celoso enfermizo que mata a su amante que a quien comete un "micromachismo"? Otra cuestión que tampoco se debate es el perfil de ambas partes, el hombre y la mujer, en cada caso de violencia de género. Sería interesante comprobar cuánta gente es capaz de mantener una relación de carácter sumisa, el perfil cultural, la procedencia... en definitiva, que lo que se llama violencia de género no está en absoluto definido.

Los estudiantes reciben a menudo charlas sobre machismo y violencia de género. Al final muchos de ellos terminan convencidos de que las mujeres están desprotegidas contra los desmanes del macho. Se termina por criminalizar a todos y asunto concluido.

El comportamiento masculino actual es producto de nuestro tiempo. Las mujeres se comportan exactamente igual. Quiero decir, cuando alertan a los jóvenes de que un hombre celoso es algo anormal, no advierten que las mujeres se comportan exactamente igual que ellos. Por lo tanto, la charla iría bien encaminada si lo advirtiera. De hecho, uno de los aspectos en los que más inciden nuestros políticos es el de la educación. Esto me resulta divertido. Creen que dando charlas a nuestros niños y educándoles en el respeto y toda esa palabrería, el día de mañana van a ser modelos cívicos. Este argumento, el principal que manejan los políticos, se desmontan por sí solo, a la vista de los resultados. ¿40 años de educación democrática nos dejan un panorama tan desolador? Los mismos políticos que inciden en lo vital que es la educación ponen como ejemplo a los países nórdicos, en donde leen mucho, hablan muchos idiomas y deben vivir en una especie de vergel cultural casi inalcanzable para nosotros, pobres analfabetos. Sin embargo, la llamada violencia de género es mayor en los países nórdicos. ¿Es entonces la educación algo vital para combatir esta lacra?

Los problemas eternos que plantea la democracia acaban siendo una forma de estafa desde el momento mismo en que los políticos comienzan a ganar dinero con el asunto. Tengo la impresión de que lo que llaman violencia de género, el machismo y las drogas han caído en el mismo "saco" en donde se crean departamentos gubernamentales, autonómicos y municipales. Se nombran cargos y a vivir del cuento. Existen incluso "Institutos de la mujer", eternamente subvencionados, que una vez al año sacan a la calle los carteles en donde nos advierten de nuestros delitos cotidianos, a saber, no pasar la aspiradora, no recoger los calzoncillos del suelo o levantar la voz a tu mujer. Y así llevan décadas. Pero vamos, exactamente lo mismo que la droga, el eterno "problema"de la democracia.

Y cuando creíamos que la tontería no podría ir a más, la llamada izquierda radical, los partidos "emergentes", se sacan de la manga eso de que el lenguaje también es machista y empiezan a hablar en femenino. Juro que he visto a un hombre en un debate de TVE hablar en femenino. Pues bien, a mi este hombre me parece una víctima del macrofeminismo. El número de jilipolleces al respecto es infinito. Un político nórdico propuso sustituir los mingitorios masculinos de pared por otros como los femeninos. Vamos, que dejemos de mear como animales y nos sentemos como ellas.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El intelectual patrio



Bajo la dictadura de Stalin cualquier ciudadano podía ser detenido en la calle sin ningún motivo. Sabemos que al dictador no le importaban las causas para exterminar gente. Sin embargo, puso especial interés en liquidar a los intelectuales. Se le atribuye a Goering la celebérrima frase “cuando oigo hablar de cultura quito el seguro de mi Browning”. En cierto modo, comunistas y nacionalsocialistas sabían lo que hacían. Los intelectuales ciertamente tenían más peligro que un político exaltado. Estamos hablando de intelectuales de la talla de Thomas Mann o Hermann Hesse en el caso alemán, o de Solzhenitsyn en el caso soviético. Como se dice habitualmente, “lo de antes sí que eran tomates”. Pues eso, que lo de antes sí que eran intelectuales. Ahora la izquierda progre tiene un elenco de intelectuales que es para echar a correr y no parar. A los intelectuales patrios les gusta hacer manifiestos, imagino que para emular eso del “Manifiesto comunista”, que es muy molón. Solo los firman cuando gobierna la derecha. Casi no hace falta ni que la derecha comience a gobernar. En cuanto el intelectual patrio huele que la derecha va a gobernar, ya está firmando un manifiesto alertando a la humanidad de las catástrofes que se avecinan. El vocinglero Willy Toledo afirmó exiliarse al no soportar ver a su España gobernada por la pérfida derecha, convertida para él en fascismo. ¿A dónde emigró nuestro querido intelectual? A Cuba, nada más y nada menos. Me consta que Willy (un nombre muy español si) ha sufrido depresiones de las gordas, de esas que se tratan con pastillas de las que atontan, lo cual explica tan extraña reacción. Así que mejor dejar el caso para la medicina. De no ser porque el actor metido a política es habitual en la firma de manifiestos. 

Otro intelectual con gusto por los manifiestos es nuestro internacional (hay que anteponerlo claro) Pedro Almodóvar. Y aquí el asunto es más espinoso porque el director es muy apreciado en países como Francia o Estados Unidos y eso, amigos, en nuestra acomplejada España significa elevar a los altares (válgame la expresión) a quien lo consigue. Que yo recuerde, en todos los créditos de las películas de Almodóvar aparece algún tipo de subvención estatal. El director triunfó durante el mandato de Felipe González, en los felices 80. Es comprensible que el bueno de Pedro recuerde aquellos años como los más felices de su vida. Pero la vida pasa, uno crece y se desespera. Ya no se es lo que se era, claro. Así, vemos a un Pedrito totalmente malhumorado en la entrega de Goyas porque le da mucha cosa estar ahí mientras la derecha gobierna. Es que los intelectuales como él quieren tener un IVA más bajo que los demás porque lo que ellos nos ofrecen es imprescindible para la humanidad. Sin ellos, todos estaríamos perdidos. Y eso no lo pueden permitir. En realidad, cuando luchan por subvenciones y bajadas de IVA están luchando por el bien de la humanidad. Es que nos hacen un favor, oye. ¿Cómo va a sobrevivir un país sin películas de monjas adictas a la heroína? Hombre claro, eso no es posible, ¿verdad Pedro? Y así, mientras los ciudadanos “normales” nos deslomamos trabajando 8 horas al día y pagamos religiosamente nuestros impuestos, en el caso de ser afortunados y tener trabajo, nuestros queridos intelectuales reclaman como cacatúas que hay que bajarles el IVA, subvencionarles y, en definitiva, hacerles millonarios para que puedan llevar su tren de vida. 

¿Y qué es lo más grave del asunto? Pues que los ciudadanos tienden a ver a estos intelectuales como si realmente lo fueran y tienden a creer que la cultura es un bien al que hay que subvencionar siempre. Párense a pensar qué es más imprescindible para nuestra vida, si un paquete de arroz o una película de Amenábar (director éste con más riesgo de “almodovarizarse” que ninguno) o un libro de Maxim Huerta.

La última ocurrencia de nuestra intelectualidad progre ha sido firmar un manifiesto para que toda la izquierda patria se una contra el demonio de la derecha. Ver el listado de firmantes es ver la realidad de España. Nada de un Orwell o un Thomas Mann, no señores, estamos hablando de intelectuales de la talla de Pedro Almodóvar, Iciar Bollaín, El Gran Wyoming, Carlos Bardem, Fernando Tejero, Unax Ugalde o Nacho Vegas. Toda esta gente firma un manifiesto para que la izquierda se una y pueda vencer a la terrible derecha que, al parecer, es imbatible. Y así vemos la calidad democrática de estos intelectuales, incapaces de aceptar que en su juego de las urnas pueda haber otras opciones que no sean las suyas . Estos intelectuales solo provocan a las masas para que se manifiesten en las calles cuando gobierna la derecha. Pero tranquilos, en democracia tarde o temprano termina gobernando esa izquierda tan suya. Y gobernará, no cabe ninguna duda. Y cuando así sea, podremos comprobar cómo resurge una nueva edad dorada de la cultura en donde todos los españoles irán obedientes al teatro, a la ópera, comprarán discos, libros y películas y ya nadie robará películas ni canciones de Internet porque todos estarán bien concienciados de que tienen que mantener a sus intelectuales para que les iluminen con sus mamarrachadas. 

sábado, 14 de noviembre de 2015

“Libertad, Igualdad y Fraternidad”

“Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Esta es la pancarta de un grupo español como respuesta al último atentado islamista de París. No he podido evitar recordar el libelo, probablemente falso pero no por ello menos ingenioso, “Los protocolos de los sabios de Sión” haciendo referencia al lema de la Revolución Francesa:

“Libertad, Igualdad y Fraternidad”, estas palabras con tanta frecuencia repetidas desde entonces, por inconscientes cacatúas que llegaban en masa de todas las partes del mundo, alrededor de una bandera… Los gentiles que se creen sabios e inteligentes, no han reflexionado sobre lo abstracto de esas tres palabras, que pronuncian y no piensan lo poco que concuerdan las unas con las otras y que hasta se contradicen.”

Sin pretender entrar en polémicas con la fuente de dichas palabras, lo cierto es que más certeras no pueden ser. Cuando ayer supe de la noticia, me temí la sempiterna reacción de Occidente: velas, lazos, palabras de condena, manifestaciones y demás reacciones que al enemigo le tiene sin cuidado. Es más, yo creo que les da más fuerza. Nuestra idiotez les hace fuertes, qué duda cabe. 

No nos damos cuenta de que los fundamentos de la Revolución Francesa y su imposición en nuestra forma de pensar, están caducos hace muchos años. Mientras no nos demos cuenta de que somos presos de un sistema ideológico profundamente orwelliano que es nuestro mayor enemigo, seguiremos lamentando atentados cada vez más sangrientos. ¿Por qué nos matan? Porque somos sus enemigos, evidentemente. La sociedad vencedora de la 2 Guerra Mundial gobierna el mundo desde el fin de esa guerra. Y esa sociedad está en guerra contra el mundo árabe desde entonces. Hemos masacrado pueblos enteros, hemos hecho de jueces en países a nuestro antojo. Y ahora, claro, nos matan a nosotros.

Para que España formara parte de los ganadores de la 2 Guerra Mundial tuvo que reconocer al estado de Israel, entrar en la OTAN y en la Unión Europea. Solo a partir de entonces, España ha formado parte de los estados que ponen y deponen regímenes en el Magreb. A partir de entonces España es objetivo de los islamistas. Israel lleva sufriendo el terrorismo árabe desde su fundación. Y ahora el conflicto se amplía, para bendición de Israel, que no tiene que justificar así el trato dado al pueblo palestino. 

La Primavera Árabe solo estuvo en la mente de cuatro imbéciles sin criterio que pretendían que las urnas iban a hacer cambiar a toda una civilización. ¡Esa civilización reniega de nuestra Revolución Francesa señores! Jamás nuestro estúpido juego de las urnas va a cambiar nada. Ver a un árabe depositando su voto en una urna solo satisface a nuestra prensa. 

Yo ya empiezo a rendirme ante la evidencia: son más fuertes que nosotros y nos van a ganar. Mientras nuestra población esté más pendiente de manifestarse contra la violencia de género, o a favor de abortar y demás reivindicaciones modernas, ellos se harán más y más fuertes. Lamentablemente en este mundo no ganan los más justos, ni los que más razón tienen, sino los más fuertes. Y, en pleno siglo de la religión, la fe es siempre la más fuerte. Lo queramos o no. Ellos llevan muriendo por Alá muchos años, y nosotros ya no queremos morir ni por nuestra familia. Pretender vivir en un Edén tiene sus consecuencias. 


Pues nada. Ahora toca manifestarse y  seguir a los políticos tras sus pancartas. Hasta el siguiente atentado, claro. Que Dios nos coja confesados. 

domingo, 8 de noviembre de 2015

Inmigrantes identitarios

Me gusta observar el comportamiento de los inmigrantes, especialmente a los árabes. Cuando los observas, te das cuenta de que tienen un estilo de vida similar al nuestro hace años. Y lo digo como algo positivo. Los jóvenes árabes prácticamente están separados por sexos. En los países árabes es habitual verlos  agarrados de la mano. Recuerdo que cuando era niño siempre iba agarrado por la calle de mi mejor amigo. Eso es algo impensable hoy en día. El mismo Paul Bowles observó en su día que la practica de ir agarrados por la calle estaba desapareciendo en los países árabes por influencia occidental. Se empieza a considerar un acto homosexual. Es una contradicción más de las muchas que tenemos. Nuestra sociedad no solo tolera sino que casi aclama la conducta homosexual. Sin embargo, curiosamente, se apartan conductas que puedan desprender un “tufillo” homosexual, como es el ir de la mano por la calle con tu mejor amigo. Pues bien, la camaradería que observo en los árabes es muy similar a la que se tenía hace no mucho. Los árabes han sido acogidos en nuestra sociedad en base a nuestro concepto de solidaridad. Pero, a la larga, cuando observamos que siguen con sus costumbres, surgen voces discrepantes que sugieren que deben “adaptarse” (ese es el término más usado) a “nuestras costumbres”. ¿Pero cuáles son nuestras costumbres? Resulta que las hemos perdido casi todas y pretendemos que, los que llegan de fuera, se adapten, ¿pero a qué? ¿realmente creemos que las mujeres árabes se van a quitar sus velos y van a enseñar tanga por mucho que vivan en nuestro Edén? No lo van a hacer, por la misma razón que no lo han hecho nunca, por ejemplo, los gitanos. Porque, queramos o no, hay civilizaciones que siguen siendo identitarias. Son conscientes de su identidad y la quieren mantener. Y a mi eso me parece bien, incluso necesario. Solo que nosotros hemos dejado de ser identitarios.

Mi barrio está repleto de inmigrantes. Cuando bajas a la calle, lo normal es ver mujeres árabes hablando entre ellas mientras sus hijos juegan. Esa labor nunca la hacen los hombres. Los chicos juegan. Pero lo hacen de otra manera a la de nuestros hijos, constantemente vigilados por sus primerizos padres, no sea que los secuestre algún malvado pederasta. ¿Por qué tenemos secuestrados a nuestros hijos? ¿Se han dado cuenta de que ni siquiera nos permitimos mostrarlos en televisión, en donde aparecen siempre rodeados por ese ridículo circulito de pixels? Hace no mucho vi a un recién nacido, hijo de famosos por supuesto, con su carita pixelada. Era una imagen patética. En Occidente es impensable pretender fotografiar a un niño. Los enloquecidos padres serán capaces de denunciarte por pederasta. En Japón es otra cosa. No tienen esa imbecilidad en la cabeza. Los padres japoneses casi se ofrecen a que fotografíes a sus hijos, porque están orgullosos de ellos.

Nuestros inmigrantes tienen más hijos que nosotros. Conservan esa bonita costumbre. Nosotros no, porque la costumbre antes de tenerlos es decorar la casa con todo tipo de cachivaches modernos, viajar y en definitiva “vivir” antes de tener un molesto hijo. Los inmigrantes de mi barrio tienen hijos a edad temprana. Nosotros ahora hemos decidido que es mejor ser padres rozando casi la vejez, porque nos han dicho que vamos a vivir mucho y bien. Además, ¿cómo vamos a ser padres con, pongamos por caso, 22 años? No por Dios, con 22 años el joven de turno aun tiene que drogarse y hacer botellones, claro. Tiene que vivir bien la vida. Nuestra próxima generación no habrá conocido a sus abuelos, habrá conocido a sus padres, convenientemente divorciados cuando ellos eran pequeñitos. 

La chusma progresista siempre ha pensado que eso de la mezcla de culturas y razas es una idea maravillosa. Pero una cuestión es el pensamiento de la chusma, y otra muy diferente es la realidad de la presencia de inmigrantes en nuestras calles. Una cuestión es vender esa presencia, con importante calado entre nuestros ciudadanos idiotas, mediante artimañas solidarias, y otra es la realidad. No. Ellos no están aquí para que convivamos todos en armonía haciendo intercambios culturales. Ni siquiera están aquí para pagarnos las pensiones.

Un pensamiento bastante extendido afirma que nuestra civilización está más avanzada que la de ellos. Es más, la gente suele afirmar, tan campante, que los musulmanes van, más o menos, por nuestra Edad Media. La afirmación causa risa y estupor a la vez. ¿Por qué consideramos a nuestra civilización como “avanzada”? ¿Por qué creemos que aquellas civilizaciones, religiosas, están atrasadas por ese hecho? Nuestra chusma cree que por haberse quitado de en medio a la religión,es avanzada. Curiosamente, esa misma chusma es la que acude en masa a psicólogos y psiquiatras. Es la misma chusma que, oh maravilla, alejada de la religión, es incapaz de soportar el dolor, por muy insignificante que sea porque, a pesar de haberse despojado de Dios, aun se sitúa en el antropocentrismo. 

La misma sociedad avanzada, casi reclamó la inmigración, por aquello de que la mezcla de razas y culturas es necesaria. Sin embargo, la mezcla de culturas es el fin de la más débil. Y, mucho me temo, que nuestra civilización está agotada. 

Mientras observo la deriva intelectual de nuestra sociedad, me gusta observar a los inmigrantes de mi barrio. Les veo trabajar en sus pequeños comercios, montados sin nuestra estética de Ikea, con cuatro cachivaches. Les funcionan perfectamente. Tienen sus propias tiendas de alimentación, sus peluquerías… trabajan a cualquier hora. Lo de los derechos de los trabajadores es algo completamente ajeno a ellos. Uno se puede cortar el pelo a las 9 de la noche, mientras nuestra moderna peluquera, que ahora rechaza el término por el más sonoro “estilista”, se encuentra viendo en casa “El Intermedio”. 

Uno de mis mejores amigos es musulmán. Nos conocemos hace más de 10 años. Ha conocido todos los placeres de Occidente pero sigue siendo musulmán. Yo prefiero mil veces hablar con él de cualquier asunto, que con un progre de los nuestros. Los cerebros de nuestra población, con sus ideas humanitarias, su falsa solidaridad de ONG y sus tontorrones derechos sociales, me aburren mortalmente.