domingo, 15 de octubre de 2017

Orwell y la verdad histórica


Uno de los miedos de George Orwell era que, con la victoria de Franco en la Guerra Civil, el bando nacional falsificara la historia. Pensaba que en unos años Franco destruiría toda clase de documentos que la historia perdería para siempre.  Orwell sabía que quien controla el pasado controla el futuro. Lo cierto es que, contra el criterio de Orwell, la Guerra Civil Española ha sido la única guerra que ha terminado siendo escrita por sus perdedores. Basta ir a una librería a su correspondiente sección para corroborarlo.

 Sin embargo, Orwell pensaba que la historia se falsificaría: "¿Cómo se escribirá la historia de la guerra civil española? Si Franco se mantiene en el poder, los libros de historia los escribirán sus prebendados y  el ejército ruso que nunca existió se convertirá en hecho histórico que estudiarán los escolares de las generaciones venideras. Pero supongamos que dentro de poco cae el fascismo y se restablece en España un gobierno más o menos democrático; incluso así, ¿cómo se escribirá la historia? ¿qué archivos habrá dejado Franco intactos? Y aun suponiendo que se pudieran recuperar los archivos relacionados con el lado republicano, ¿cómo se podrá escribir una historia fidedigna de la guerra? Porque, en el bando republicano también hubo mentiras a espuertas. Desde el punto de vista antifascista se podría escribir una historia de la guerra que seria fiel a la verdad en términos generales, pero sería una historia partidista que no merecería ninguna confianza en lo que se refiere a los detalles de poca monta. Sin embargo, es evidente que se escribirá una historia, la que sea, y cuando hayan muerto los que recuerden la guerra, se aceptará universalmente. Así que, a todos los efectos prácticos, la mentira se habrá transformado en verdad." Orwell también podría haber escrito algo parecido sobre la 2 Guerra Mundial, al fin y al cabo, los alemanes podrían haber destruido toda clase de documentos comprometedores durante su ocupación europea.

Los críticos de la historiografía de la II Guerra Mundial siempre aducen que ésta ha sido escrita y aceptada solo por los vencedores. Franco tuvo la oportunidad de escribir la Guerra Civil pero, a su muerte, ocurrió lo contrario. Sin embargo, el mismo Orwell, empeñado siempre en la verdad, cayó en el error de creer en rumores de la época. Por ejemplo, en marzo de 1939 daba por cierta la cifra del millón de muertos. Hoy se acepta que fueron bastantes menos. En el mismo artículo, llamado "La cesárea española" expresaba su temor: "si vence Franco no habrá esperanza que valga a corto plazo; aun así son difíciles de prever los efectos a largo plazo de una victoria franquista... Si vence, Franco frenará con su victoria el desarrollo de España, pero a buen seguro solo mientras determinadas potencias extranjeras encuentren rentable prestarle apoyo... el deseo de de libertad, de cultura y de un nivel de vida decente se ha extendido tanto que no puede ser sofocado por el oscurantismo ni por la represión." Orwell no vivió para ver el desarrollo de la España franquista.

El mismo año, cuando Franco ya había ganado la guerra, Orwell dijo: "Los buenos libros de guerra casi siempre se escriben desde el punto de vista de una víctima, pues no otra cosa es el ciudadano medio en relación con la guerra."

Durante la Primera Guerra Mundial se extendieron por el mundo muchas mentiras acerca de los alemanes. Orwell pensaba que aquello fue contraproducente: "Parte del precio que pagamos por las mentiras sistemáticas de 1914-1918 fue la exagerada reacción germanófila que siguió." Y después escribe una de sus famosas sentencias: "Es sabido que la verdad se vuelve mentira cuando la formula el enemigo."

Recientemente, durante la crisis catalana, han circulado por las redes sociales fotografías de represión policial falsas. Curiosamente, lo de menos es que sean falsas. Lo importante es que una masa acrítica está dispuesta a creerlo. Los errores se repiten una y otra vez. Orwell dijo que "en España vi por primera vez noticias de prensa que no tenían ninguna relación con los hechos, ni siquiera la relación que se presupone en una mentira corriente vi informar sobre grandiosas batallas cuando apenas se había producido una refriega, y silencio absoluto cuando habían caído cientos de hombres. Vi que se calificaba de cobardes y traidores a soldados que habían combatido con valentía, mientras que a otros no habían visto disparar un fusil en su vida." La historia se repite. Y lo peor de todo es que se repite en un momento de máximo acceso a la información. En la imagen podemos ver a una mujer que porta un cartel que reza "Franco ha vuelto". Naturalmente es mentira. Pero es una mentira que gusta a muchos y que incluso la creen con firmeza. Identificar unos disturbios policiales con Franco es a todas luces una estupidez. No hace falta decir que los regímenes democráticos usan a su policía cuando lo consideran necesario. Pero eso no los convierte en "fascistas". Tampoco hay que extrañarse. En general son personas que afirmaron que los terroristas del último atentado de Barcelona fueron "ejecutados".

En Barcelona es habitual ver en los escaparates de las librerías "Homenaje a Cataluña", como un producto para turistas. Imagino la desilusión de los turistas, que comienzan a leer el libro y no encuentran ningún homenaje a Cataluña. Orwell se hizo "orwelliano" tras su experiencia en la guerra de España.

Cada año que se celebra en España el 12 de octubre, surgen encendidos debates sobre el descubrimiento. La izquierda progre tiende a pensar que aquello fue una masacre y exterminio de los indigenas. El escritor Roger Griffin dice que nunca podrá convencer a los marxistas porque pertenecen a otra especie humana diferente. En realidad, los discursos progres están dirigidos exclusivamente para sus esquemas mentales, en donde encaja perfectamente la idea de que los españoles fueron unos exterminadores natos. Ver otra realidad diferente a la verdadera es un caso para la psiquiatría.

 Ferran Gallego afirma que "la gente a veces se cree que la historia es un Western donde gana el bueno. No gana el que tiene la razón, sino el más fuerte". Pero una cuestión es lo que la gente crea y otra bien diferente la realidad. Aun debe quedar mucha gente en Rusia que cree que  Katyn fue un crimen alemán. El independentismo catalán se basa en gran parte en la educación desde la más tierna infancia. De forma que volvemos una vez más, al pensamiento orwelliano "Quien controla el pasado controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado." La ironía del destino es que Orwell nunca llegaría a pensar que serían los perdedores de la Guerra Civil Española quienes terminarían escribiendo esa guerra. 

jueves, 12 de octubre de 2017

La masa desilusionada


           "Los gobiernos de izquierdas casi siempre decepcionan a quienes los apoyan porque, incluso cuando es posible alcanzar la prosperidad que han prometido, siempre es preciso un incómodo periodo de transición acerca del cual poco se ha dicho de antemano." (George Orwell)


Ésta fotografía es fascinante. Nos muestra a una masa decepcionada porque, tras años de matraca independentista, ésta no llega nunca. Recoge el momento en que un presidente no dice nada y un pueblo se decepciona, una vez más. ¿Realmente la gente aun sigue creyendo en los políticos? Sorprende observar que, en sociedades en donde no existe censura (eso dicen) y en donde cada ciudadano tiene la oportunidad de documentarse, aun los políticos consigan esperanzar. Uno no tiene más que leer para desconfiar de las falsas promesas. Pero la masa es engañada una y otra vez.

Esta masa desengañada y triste es la misma que podría haber estallado en vulgar júbilo si el presidente de turno les hubiera dicho que ya eran independientes. Sin embargo, la masa moderna no está acostumbrada a las decepciones ni al sacrificio. Hasta hace no mucho, los países se formaban a base de sacrificio y sangre, no por manifestaciones ni urnas.

Una mujer independentista catalana decía que en una Cataluña independiente todos serían iguales, habría más justicia y el machismo sería erradicado. Esa mujer representa a la perfección al individuo medio que es utilizado por los políticos. Un individuo dispuesto a creer y a ilusionarse.

No nos engañemos: la época en la que se fundaban naciones se acabó hace mucho tiempo. Una Cataluña independiente tendría los mismos dioses que ahora: Amazon, Apple, Facebook, Twitter o Zara.


viernes, 22 de septiembre de 2017

La masa alienada


 El gobierno de Mariano Rajoy, que ha reaccionado tarde al desafío independentista catalán, se ve ahora acosado por las masas desinformadas, que quieren un referéndum a toda costa. Los referendos no son buena costumbre. Siempre se producen cuando los votantes son proclives al resultado que pretende quien los convoca. Si Kim Jong-un convocara un referéndum ahora mismo, tendría un apoyo total del pueblo. En todo caso, de siempre es sabido que los referendos son cosa de dictaduras. Incluso en el caso de que, convocado el famoso referéndum en Cataluña de forma legal, su resultado no significaría absolutamente nada. La gente vota en función de lo que ha sido educada en el momento. Un exaltado independentista no es más que un tonto convencido.

Dicho esto, conviene resaltar que el gobierno español ha obtenido lo que ha cosechado. Se ha permitido enseñar a los jóvenes el odio hacia España durante décadas. La izquierda ha logrado ensamblar el axioma "España: fascismo". Precisamente éstos días en que la izquierda habla de "presos políticos", que en realidad son políticos presos, me gusta recordar que esa izquierda mojigata no movió un dedo cuando Pedro Varela fue encarcelado. Normal, fueron ellos quienes le encarcelaron.

No es casualidad que la izquierda haya reeducado a toda una sociedad en la mentira. Borran su vergonzoso pasado y vuelven a cargar contra el eterno enemigo, el fascismo. Reescriben la historia, crean leyes de antimemoria, juzgan y condenan en la hoguera a quienes discrepan. Lo mejor del asunto es que han logrado convencer al populacho, a las hordas salvajes, a los mamporreros callejeros que su lucha es por la igualdad y por la libertad. Y, sin embargo, es perfectamente visible el resultado: una sociedad fragmentada, rota en su esencia, sin rumbo, sin futuro. Una sociedad de idiotas útiles dispuestos a echarse a las calles ante cualquier gilipollez.

No es casualidad que esta sociedad de idiotas estalle sin control ante un autobús que defiende la familia pero permanece inerte cuando les asesinan en las Ramblas catalanas.

No es casualidad que esta sociedad de lobotomizados no proteste ante una alcaldesa barcelonesa que no puso protección en Las Ramblas, porque es una alcaldesa guay de izquierdas, y protestara ante la alcaldesa de derechas de Madrid acusándola de asesina de adolescentes en una discoteca.

No es casualidad que las masas aborregadas denigren el cristianismo, eterno enemigo de la izquierda, pero acepten bobaliconas una religión que les mata, y que acabará ocupando su lugar en el futuro.

El experimento de ingeniería emocional se lleva poniendo en práctica durante muchos años. Internet ha acelerado el grado de idiotez popular.

 Existe más libertad mental en Corea del Norte que en cualquier ciudad demócrata de este país que una vez se llamó España. 

viernes, 8 de septiembre de 2017

Democracia e independentismo


Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho, con respecto a la actitud separatista catalana, que ha sentido “vergüenza”. Dice que nunca en la vida democrática  se ha visto semejante “abochornante espectáculo”. Lo que no dice Soraya es que ha sido precisamente esa democracia la que ha permitido que los independentistas y comunistas trasnochados hayan entrado en las instituciones. Las democracias occidentales de corte liberal solo han tenido dos enemigos bien conocidos: el fascismo y el comunismo. Al fascismo lo derrotaron ambos en 1945. Pero al comunismo le han dejado campar a sus anchas, por más que sea bien conocido el número de víctimas que ha provocado y sigue provocando. A ningún demócrata le tiembla el pulso para firmar leyes antifascistas. La famosa “Ley Mordaza”, que la izquierda abomina, es más dura contra el fascismo que para cualquier manifestante pañuelo palestino al cuello. Esa es la realidad. Pedro Varela sostiene el honorífico título de haber sido el único preso por cuestiones ideológicas. Que yo sepa, Pedro Varela no ha asesinado a nadie. Los marxistas de ETA sí han asesinado, y muchos ya campan a sus anchas por las calles, por mucho que aún existan presos encarcelados. 

Ha sido precisamente esa democracia que defiende Soraya Sáenz de Santamaría la que ha permitido el espectáculo que estamos viendo en Cataluña. Día si y día también nos hemos tenido que desayunar con las idioteces independentistas durante años, como si ese fuera el mayor problema de nuestro país. La autonomía catalana se ha dedicado durante décadas a lavar el cerebro de los niños y adolescentes. En Cataluña el número de espectadores de la televisión autonómica es considerablemente mayor que en el País Vasco. La cosa tiene su lógica: mientras que en el País Vasco ofrecen programas de deporte rural que nadie ve (pero que pagan todos los vascos) en Cataluña la televisión sí tiene un número importante de espectadores. Así pues, la labor de hormiga del gobierno catalán ha terminado dando sus frutos. Ahora pueden sacar a las masas a las calles reclamando independencia. Están adoctrinadas. En el País Vasco no merece la pena hacerlo, principalmente porque el vasco es un idioma endemoniado que no hay manera de imponer. 

El asunto solo tiene una forma de arreglo: la prohibición de partidos independentistas. Mientras eso no se haga, seguiremos con la matraca inmerecida. 


Ciertamente uno ve el parlamento catalán y se pregunta cómo es posible que semejantes impresentables ostenten poder. Tampoco el parlamento español se libra. Ver a sus señorías actualmente es como ver una asamblea de instituto. Naturalmente, cuando el parlamento era copado por el PSOE y el PP, no era precisamente un lugar digamos honrado. Que se lo llevaban a manos llenas lo sabíamos bastante antes de que naciera Pablito Iglesias. A mi no me hizo falta que ningún comunista de nuevo cuño me recuerde que eran casta. Ya lo sabía. Y también sabía que quienes denuncian a la casta, son casta a su vez. Simplemente basta con leer “Rebelión en la granja”. Nada más. 

sábado, 19 de agosto de 2017

Los bolardos


Tras el (esperado) atentado de Barcelona, la prensa ha intensificado su discurso pacifista, no sea que crezca el descontento y la liemos. Aquí no puede cambiar nada, excepto la inclusión de bolardos en los lugares más concurridos. Esa es la respuesta de nuestra democracia ante una guerra moderna. Y, por supuesto, el mensaje de que aquí no ha pasado nada, y que la vida continua. Todo el mundo anima a las masas a que sigan paseando y haciendo la misma mierda de vida que hasta ahora.

La prensa, esa ávida de imágenes escabrosas, la aliada del tongo, incluso hace recomendaciones del tipo "Cómo explicar a los más pequeños el atentado de Barcelona". Los psicólogos, esos tontitos que saben mucho de la psique humana pero nada de política, se encargan de ello. El psicólogo es el nuevo cura. Y así, la sacerdotisa llega a sesudas conclusiones del tipo "los niños suelen hacer preguntas", "no hay que tener miedo a contarles la verdad". Pero ¿un padre medio español conoce la verdad?.

En nuestra bobalicona sociedad, que se pretende "aconfesional", la religión es la que sigue marcando el ritmo. Porque esa bobalicona sociedad, que denigra el cristianismo, se abre de par en par a una religión que le es ajena y le odia.

Lo más importante para que nuestra sociedad siga siendo bobalicona es que crea que "los discursos xenófobos, racistas y sobre todo islamófobos" son más peligrosos que los propios ataques.

Sigo recordando las manifestaciones organizadas por la izquierda que exigía la entrada de refugiados e inmigrantes básicamente religiosos. Eso es lo que hay que explicar a los niños. Hay que decirles que nos matan y que queremos que siga siendo así. Porque somos gilipollas a más no poder.

Nuestro enemigo, evidentemente, no es el islam. Nuestro enemigo principal somos nosotros mismos. Porque llevamos décadas de lavado de cerebro a base de películas, series de televisión y prensa.

Y hete aquí nuestra maravillosa respuesta: colocar bolardos. Uno recuerda la Línea Maginot, o el Muro del Atlántico, faraónicas construcciones modernas para contener al enemigo que fueron inútiles. Nuestra bobalicona sociedad sigue utilizando el hormigón, pero reducido a su expresión más triste y ridícula: los bolardos. Que Alá nos coja confesados. 

miércoles, 12 de julio de 2017

El Esperpento


Esperpento: "Género literario que se caracteriza por la presentación de una realidad deformada y grotesca y la degradación de los valores consagrados a una situación ridícula."

Hace unos días me presenté en unas oficinas de Lanbide, el servicio de empleo vasco, para hacer unas gestiones.  Filas de personas, africanos y magrebíes, principalmente, llenaban las oficinas. No quedaban asientos para sentarse.  Un magrebí me pidió que le ayudara a sacar el ticket de espera. Apenas hablaba español, lógicamente no lo sabía leer. Las paredes de la oficina estaban decoradas con carteles propagandísticos de Emakunke, el servicio vasco de la mujer. Me llamó especialmente la atención un cartel (arriba, en la foto) en el que aparece una mujer negra (o si se prefiere  "mujer de color") junto a un hombre blanco. "Aquí primamos el talento. Por eso es ella nuestra nueva directora". Tuve la impresión de encontrarme en medio de una distopía.  Me di la vuelta y observé otro cartel:


"Las cadenas de chistes machistas terminan en mí". Observé alrededor. Los inmigrantes que había  no prestaban atención a los carteles. No les interesaban en absoluto. 

Cuando, tras más de tres cuartos de hora de espera, me tocó el turno, la funcionaria se extrañó de mi petición. "Aquí solo atendemos las RGI", me dijo. Observé que en su mesa tenía un cartelito que decía "hablo euskera", o algo así. Me pareció una perfecta humorada. Funcionarias que hablan euskera y terminan atendiendo a inmigrantes que ni siquiera comprenden el español. Pero es que, en el hipotético caso de que lo comprendieran, el chiste para ellos es hablar de feminismo. Y ahí tenemos los dos puntales de la modernidad vasca: el euskera y la inmigración. Eso sí, me gustaría que me explicaran cómo pretenden hacer entender a esos inmigrantes lo que es el feminismo. Supongo que el Gobierno Vasco no se ha planteado, ni por un momento, hacer una campaña sobre la igualdad de género entre los inmigrantes africanos. La realidad es que nuestra modernísima sociedad entrega nuestro dinero a quienes más odia: a los machistas y a los clasistas.

Bienvenidos al esperpento de la modernidad. 




sábado, 8 de julio de 2017

Hemingway, el falso ídolo


Las masas celebran un año más las fiestas en honor de San Fermín. Sorprende ver que la famosa fiesta de Pamplona conserve a un santo católico, en medio de una nueva oleada de odio hacia la Iglesia Católica. Supongo que hay aspectos de nuestra cultura religiosa que son complicados de erradicar.

Las fiestas de San Fermín son una golosina para un sociólogo. Son unas fiestas donde se maltrata animales, la gente se emborracha, se producen agresiones sexuales (supongo que tanto a hombres como a mujeres, pero de momento el acoso hacia el hombre no se toma en serio) y se honra a personajes intocables como Hemingway, a quien Pamplona debe en parte la gloria de los San Fermines.

A Hemingway se le honra porque en la Guerra Civil luchó en el bando republicano. Son muchos los historiadores (Beevor entre ellos) que apuntan que las acciones de las Brigadas Internacionales entorpecieron más que ayudaron y se dice que Hemingway fue un absoluto estorbo en el frente. Sus acciones provocaban un efecto desolador:

- "Al visitar el frente, algunos de estos visitantes se ponían a disparar con sus fusiles y ametralladoras hacia las líneas enemigas, como hizo Ernest Hemingway, pero por mucho que a los defensores les agradara ver caras nuevas en el frente, especialmente si eran famosas, les entusiasmaban mucho menos los bombardeos de respuesta enemigos que provocaban tales divertimentos". (La Guerra Civil Española, Antony Beevor)

De las guerras surgen falsos mitos y Hemingway es uno de ellos.

 En su obra "París después de la liberación", Beevor nos presenta un panorama aún peor del personaje. Asegura que Hemingway quiso torturar a un joven soldado alemán capturado durante la toma de París: "Voy a hacer que hable... quítale las botas. Vamos a chamuscarle los dedos de los pies con una vela". Sus compañeros no se lo permitieron. Pero Hemingway sí prestó una pistola automática para ejecutar a un traidor. Por supuesto, Hemingway era muy comunista pero se alojaba en el Ritz parisino, no en una casucha cualquiera.

Hemingway no sería precisamente bien recibido por el actual movimiento de ideología de género ya que fue un maltratador de mujeres y  de animales empedernido. La única virtud que comparten los fiesteros con Hemingway es el gran consumo de alcohol. Cuesta mucho admitir que autoridades y gentío puedan defender a un personaje como Hemingway.

La única conclusión válida para entender la incongruente defensa de Hemingway es que fue republicano. No hay otra. Pero no deja de ser una divertida ironía ver a las masas alcoholizadas, como su falso ídolo. 

sábado, 1 de julio de 2017

Desfiles



Cuando Corea del Norte quiere provocar a sus enemigos saca al ejército a la calle en interminables desfiles en donde muestra al mundo su poderío. Naturalmente, desde nuestra óptica democrática, eso nos parece deleznable. ¿A quién se le puede ocurrir amenazar con guerras en el siglo 21? nos preguntamos. Lo que se saca a la calle se muestra al mundo. ¿Qué sacamos en Occidente? Pues desfiles del orgullo gay, tan desafiantes como los tanques y misiles coreanos. Lo que en apariencia parece una conclusión homófoba, en realidad es todo lo contrario. Creo que hacer desfilar por las calles a gente semidesnuda, moviendo el culo y haciendo pasear a amos y esclavos, como si fuera un ejercicio de libertad (que seguramente lo es) en realidad se convierte en desdicha para millones de personas en el mundo. Debemos entender que no todo el mundo es igual que nosotros y que hay países en donde la homosexualidad es severamente castigada. Y creo que estos países, lejos de querer imitarnos, se radicalizan aún más. La ley contra la propaganda homosexual en Rusia no es más que una consecuencia de nuestro descaro. Ellos no quieren ver por sus calles a personas semidesnudas en posiciones lascivas. Y se protegen con leyes. Por tanto, me atrevería a decir que la difícil situación en la que se encuentran los homosexuales de Rusia es culpa nuestra,  en parte. A mayor radicalización nuestra, mayor radicalización de ellos. En muchos países de África y en los países árabes, no quieren parecerse en nada a nosotros. No quieren nuestro modo de vida, por muy incomprensible que nos parezca. Nuestra libertad les resulta lo más parecido al infierno.

Las reivindicaciones de los homosexuales han sido justas siempre. Como lo han sido las reivindicaciones de las mujeres y como lo son los derechos de los animales. La homosexualidad ha estado prohibida en prácticamente todo el mundo hasta hace bien poco. Por tanto, es un logro enorme lo conseguido. Enorme y, repito, justo. Pero, una vez conseguidos los derechos, ¿es la mejor manera de celebrarlo en desfiles de mal gusto?

Una de las proclamas más importantes del comunismo ha sido el internacionalismo. La idea de que todo el mundo sea igual es muy buena... pero pueril. No es posible. Por eso ellos hablan, con cierta hipocresía, de la famosa "utopia". Bien, no hace falta explicar los millones de víctimas que esa ideología ha provocado. Efectivamente, si todos los países del mundo fueran igual de demócratas que el nuestro, podríamos salir a las calles a celebrar orgullos, orgías y declaraciones amorosas sin miedo a que otros países se ofendieran. Pero el mundo nunca va a ser homogéneo. Jamás.

Los desfiles callejeros nunca son espontáneos. Son organizados concienzudamente por el sistema. Por eso resulta igual de obsceno ver desfiles militares que desfiles del orgullo. 

lunes, 12 de junio de 2017

Conferencia de Paz de Madrid 1991

 Durante la Conferencia para la Paz celebrada en Madrid en 1991 el ministro de exteriores de Siria protagonizó una curiosa jornada en la que mostró al mundo un pasquín de la época del mandato británico en la zona en donde se reclamaba a Shamir por delitos de terrorismo:
Ficha Policial de Shamir en la época de la ocupación británica
Esto sirvió para que Occidente mirara a Siria con recelo. Sin embargo, el ministro de exteriores sirio dijo que mientras los Altos del Golán no se devolvieran, nunca habría paz. La URSS estaba en descomposición. Gorbachov ya no tenía ni país que presidir. El hecho más absurdo fue que Israel y la URSS restablecieron sus relaciones diplomáticas.  En aquella época (1991) los países árabes eran presididos por gobiernos fuertes que presionaban internacionalmente sobre el conflicto. Los terroristas de aquella época eran la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Ya se había producido la primera guerra en el Golfo, aunque por algún motivo se decidió mantener en el poder a Sadam Husein.

Israel tuvo que hacer frente al terrorismo palestino durante décadas. La primera Intifada, en 1987, hizo ver al mundo que los terroristas eran sustituidos por adolescentes de 14 años que lanzaban piedras. Los palestinos siempre fueron vistos con simpatía en Europa, cosa que molestó siempre a Israel, que no entendía cómo se podía apoyar a quienes asesinaban a sus inocentes ciudadanos. España no reconoció a Israel hasta bien entrados los años 80. Supongo que fue un paso previo a nuestra entrada en la Comunidad Europea. Pero lo cierto es que la causa palestina gozaba de amplio apoyo, especialmente de la izquierda.

No solo había terroristas palestinos, un grupo de extrema derecha judío (así lo dijo la prensa) incendió el consulado español, como protesta diciendo que "España y Estados Unidos son enemigos de Israel, no habrá otra Inquisición". Sin embargo, desde 1967, EEUU suministró millones en ayudas a Israel.  Palestinos y árabes siempre han considerado a Israel y EEUU como el mismo país.

En 1993 Israel y la OLP dieron un paso decisivo para poner término a 46 años de guerra y decidieron un reconocimiento mutuo. El pacto abría las puertas a la pacificación de Oriente Medio. El primer ministro israelí, Isaac Rabin dijo "Es sólo el comienzo, pero un tremendo comienzo". Sin embargo, las matanzas continuaron por ambas partes. Rabin acusaba al presidente sirio, Asad, de "ofrecer con una mano la paz mientras con la otra alimenta el fuego".

En aquel contexto, el líder libio Muamar Gadafi se atrevía a atacar duramente a EEUU, Gran Bretaña y Francia : "Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia son países imperialistas e hipócritas, que han pisoteado la Carta de las Naciones Unidas y han convertido al Consejo de Seguridad en una organización de sinvergüenzas".

Israel y el Vaticano firmaron a finales de 1993 su mutuo reconocimiento. 2000 años de litigio sepultaban sus diferencias ideológicas.

En 1994, 51 árabes murieron acribillados a tiros por un colono judío mientras rezaban en una mezquita en Hebrón, Cisjordania y se bloqueó el proceso de paz.
Jóvenes palestinos arrojan piedras contra la policía israelí como protesta por la matanza de Hebrón.


Niños palestinos lanzan piedras contra soldados isaelíes en Gaza
Extremistas judíos queman un retrato de Arafat en Tel Aviv
Joven palestino propina una patada a un religioso judío
Soldados israelíes se llevan detenidos a dos niños de 11 años por lanzar piedras
Adolescente palestino interrogado por un soldado israelí en Gaza



En 1994, tras 27 años de exilio, Arafat prometió hacer de Jerusalén Este "la capital del futuro Estado palestino y miles de colonos judíos tomaron Jerusalén en protesta. Ese mismo año, un grupo islámico reivindicó el atentado en un edificio en Buenos Aires, en donde fueron muertos 85 personas. Isaac Rabin es asesinado por un "combatiente de la fe judía". Para el asesino, era un "deber sagrado".

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miércoles, 10 de mayo de 2017

El Valle de los Caídos

     
 La izquierda y progres patrios sacan a relucir de vez en cuando sus traumas y la toman una vez más con El Valle de los Caídos y, cómo no, con Franco. Ellos saben que el asunto les sale rentable. Al fin y al cabo, hablar de fascismo es muy fácil para ellos. Saben que la masa identifica la palabra “fascismo” con lo peor del ser humano, porque fue muy cruel y tuvo muchas víctimas en su haber. Eso es casi axiomático para ellos. De hecho, la izquierda gobierna a base de modificar el pasado. Cambia los nombres de las calles, con gran ceremonial, y quieren derribar el monumento construido por Franco. Siempre dicen lo mismo: esto sería impensable en Alemania o en Italia. Hacen creer que, destruyendo todo eso, hacen un gran favor a la humanidad.

Las generaciones venideras deben de saber que, como todo en política, tiene que haber gato encerrado, principalmente porque los políticos son los seres con menos razón objetiva.  El argumento de Alemania e Italia no es válido porque esos dos países, especialmente Alemania, perdieron la guerra y los vencedores (si, la famosa oligarquía que curiosamente dice combatir la izquierda) les impuso unas leyes draconianas. Nada que ver con la democracia, claro. Ingleses, soviéticos, americanos y franceses destruyeron casi por completo todo vestigio fascista o nacionalsocialista de esos países. Lo que hizo Alemania entonces fue obedecer lo que se le impuso.

La comparación con Alemania podría ser correcta sino fuera porque Alemania aun conserva prácticamente todos los monumentos soviéticos. Basta caminar por Berlín para darse cuenta de ello. Una de sus mayores atracciones para los turistas es el famoso Checkpoint Charlie. ¿Existe en Alemania un debate o una propuesta para eliminar sus monumentos soviéticos? Lo dudo mucho. No creo que el asunto gustara mucho a Putin. 

Se puede afirmar que los fascismos surgieron para dar respuesta a los regímenes liberales y comunistas. Sin embargo, la era del fascismo fue muy corta: de 1922 a 1945. El comunismo fue derrotado en 1991. Y desde entonces solo el liberalismo gobierna en Occidente. Es comprensible que todo gobierno necesite de un enemigo para su sustento. Y el enemigo perfecto para ellos es el fascismo. Fue un enemigo real mientras existió, pero falso en la actualidad. Para muchos comunistas, todos sus enemigos eran fascistas, incluidos los trotskistas. Por tanto, fascista es siempre todo el enemigo. 

La Guerra Civil Española es la única guerra escrita por sus perdedores. ¿Cómo hace la izquierda para perpetuar la idea de que Franco sigue entre nosotros? Pues muy sencillo: dice que el actual régimen es el heredero del Caudillo. Y yo me pregunto qué pensaría el de El Ferrol sobre el matrimonio homosexual, el aborto, el divorcio, el separatismo y demás aspectos de la democracia. Aquí ha gobernado más el PSOE pero la actual izquierda patria sigue empeñada en que aun huele todo a franquismo. George Orwell denunció por igual a ambos sistemas, pero solo se le ha "escuchado" lo del fascismo. 

Animo a quien quiera informarse a que lea sobre la verdad del comunismo, sus métodos, sus regímenes carcelarios, sus millones de víctimas inocentes… y los compare con las víctimas del fascismo. No es hacer apología, es simplemente, conocer los datos reales. 

El problema de la izquierda es que no tiene catadura moral, al pretender destruir al fascismo eternamente mientras calla los crímenes comunistas y cambia nombres de calles por ilustres comunistas.  Eso es simplemente cinismo y censura. Saben que la masa celebra la destrucción como antaño celebraba las ejecuciones públicas. 

El otro día oí decir a un escritor, a quien no quiero nombrar, que nuestros abuelos y nosotros fuimos “idiotas” por haber vivido el franquismo, lo que debe equivaler a que nuestros jóvenes son muy inteligentes porque viven en democracia. Ese es el nivel intelectual. 

He visitado en dos ocasiones El Valle de los Caídos. Me gusta el lugar. Es muy agradable y está perfectamente integrado en la naturaleza. La gran Cruz impone. Es un lugar silencioso. Dudo mucho que quien lo visite salga convertido en fascista. Lo quieren destruir simplemente porque les escuece. Por venganza. Porque la izquierda nunca superará que fue derrotada en medio de sus continuas disputas. ¿Estaríamos derribando monumentos comunistas ahora de haber ganado ellos la guerra? Lo dudo mucho. 

Recuerdo que, hasta hace bien poco, los jóvenes casi no sabían quién era Franco, por mucho que vivieran en una calle llamada “División Azul”. Lo resucitan simplemente por el placer de ver con sus propios ojos el derribo y la destrucción. 

Franco es historia. Y es mejor poder observarlo desde lo que dejó, que en los libros de historia escritos por sus eternos enemigos. 

jueves, 20 de abril de 2017

El esqueje

 
   El presidente del gobierno vasco acaba de rendir pleitesía a Auschwitz, como hacen todos los mandatarios y líderes del mundialismo. Allí ha dejado un esqueje del sagrado árbol de Guernica. Dos símbolos de la cultura moderna, hermanados por fin. Hace no mucho, Otegui, ese fallido Mandela vasco, afirmó en una entrevista que ya era hora de olvidar el pasado y pasar página, en referencia a la banda ETA. Olvidar y pasar página es lo que le gusta hacer a comunistas y liberales... con su propio pasado. Pero ellos nunca olvidan el "otro" pasado, el que tanto les gusta y les da de comer, el "fascista". Es alucinante.

   Y ahí tenemos al lehendakari vasco, posando con cara compungida mientras planta un árbol en el mayor símbolo de los ganadores de la 2 Guerra Mundial, como si él también hubiera vencido a nazis y fascistas malos. La historia nos sirve para justificarnos, pero nunca para salvar  la verdad. Por eso, el PNV ha olvidado que, en plena Guerra Civil Española, trató de negociar con los fascistas italianos para evitar hacerlo con Franco. Los polacos también tratan de borrar su pasado antisemita (como los franceses) para seguir computándoselo a los nazis.  

   Guernica es un símbolo mundial (digamos mejor, "mundialista") porque el bombardeo tuvo lugar mientras Picasso pintaba un horrible cuadro para una expo universal. Y, como dijo Dalí, "Picasso es comunista". ¿Qué cuadro pintó Picasso para Dresde? Supongo que, de hacerlo, no cabría en un museo. Ni en nuestras conciencias.

domingo, 2 de abril de 2017

De Sabino Arana a Urkullu


No es lo mismo un partido político hoy que hace 40 o 100 años. La forma que tienen de adaptarse a los tiempos es asombrosa. Se trata de su supervivencia. Por eso vemos que hacen el ridículo a menudo. En realidad no evolucionan en vanguardia, sino que imponen el liberalismo por todos los medios. Si la sociedad rechaza el mundialismo se la ataca insultándola con estratagemas del tipo “populismo”. Y no tienen ningún remilgo en recordar a los nazis, a los fascistas y guerras pasadas. En realidad el pasado les sirve para amordazar a la población.

Del Sabino Arana al Urkullo de la fotografía media más de un siglo. ¿Por qué damos por hecho que un partido como el PNV pueda “evolucionar” de semejante manera y no lo toleramos, pongamos por caso, en el NSDAP? ¿Por qué aceptamos que los nacionalistas racistas de ayer sean los nuevos benefactores de la integración racial? ¿Por qué aceptamos que los comunistas sigan siendo los defensores de los derechos humanos?

La mejor arma que tienen los partidos liberales del momento es la indignación, digamos “positiva”, de la población. De hecho, indignar a la población es muy sencillo. Basta con mencionar a Franco o a Hitler. Y ya está. Tomemos como ejemplo un autobús que recientemente ha sido vapuleado por la masa (especialmente universitarios, el dato es importante) por afirmar que los niños tienen pene. En realidad la afirmación no es ofensiva pero si decimos que  afirmar que los niños tienen pene es franquismo, logramos que un sector vocinglero salga a las calles con el mismo espíritu combativo  que  el 18 de Julio de 1936.


Curiosamente quienes defienden la integración de personas profundamente religiosas son los mismos que han llegado a la conclusión de que los niños no tienen pene. Cómo el sistema ha podido ser capaz de crear semejante engendro lo dejamos para la sociología del futuro. 

martes, 28 de febrero de 2017

2 + 2 = 5



Los telediarios son una forma de adoctrinamiento. No informan, manipulan. Que una cadena de televisión privada quiera hacer sus propios telediarios ideológicos resulta comprensible. Pero que los de la cadena estatal se parezcan a los privados es aberrante. No es casualidad el orden de las noticias. Primero se da la consabida  sobre Trump, siendo lo mismo que el famoso presidente no asista a la anual cena de corresponsales que alguna gilipollez sobre su esposa. Inmediatamente después de Trump, una noticia sobre los refugiados, de forma que el espectador asocie el asunto claramente.

 Las manifestaciones a favor de acoger refugiados son constantes. Parece que la gente surge de manera espontánea  en esas manifestaciones pero nunca se informa de quién las organiza. Es un poquito sospechoso que siempre se den en las ciudades donde gobierna la extrema izquierda. Las cámaras se acercan siempre a preguntar a algún manifestante para soltar cositas simplonas como “no se puede levantar muros” etcétera. Los muros están levantados desde el principio de los tiempos y el incauto que los elimine se expone a su aniquilación. Pero en los mundos de la extrema izquierda es posible vivir sin muros, sin fronteras y queriéndonos todos muchísimo. Me permito la licencia del “extrema” ya que inmediatamente después se informa de que Marie le Pen, “candidata de la extrema derecha”,  ha sido abucheada no se dónde.

Después observo a cientos de inmigrantes saltando el muro de Ceuta y Melilla. Lo primero que me llama la atención es que los asaltantes tienen mejores cuerpos que muchos de nosotros. No denotan haber pasado hambre ni un solo día de su vida. Pero son de color oscuro y eso a nuestra intelectualidad gusta mucho. Hay que acogerlos porque ser merecen un futuro mejor. El problema es que en el futuro ni ellos ni nosotros tengamos un presente decente. 

Que los directores de cine (¿todos?) critiquen a Trump, se ofrece como noticia sobre Hollywood y sus famosos Óscares. Cada país tiene sus intelectuales. Casi siempre son actores y directores de cine que cacarean siempre las mismas bobadas y que al final se traduce en más pasta para ellos.

El final del telediario se reserva al carnaval y, claro, entre los millones de personas disfrazadas, eligen un grupo de transexuales, que al fin y al cabo, la juerga siempre ha sido un buen lugar para reivindicar. 

Soy un seguidor del cine español. La segunda cadena estatal ofrece cada noche una película, más o menos histórica. Y, claro, cuando la película ha sido rodada en la época franquista, los intolerantes protestan porque eso es más o menos una incitación al odio. Si fuera por ellos borrarían todo rastro pasado y lo adaptarían a su ideología. Son unos inquisidores modernos. Ayer se sustituyó la película por un concurso de drags queens. Me sentí un tanto desilusionado por la decisión, pero entiendo que quizá, la promoción de los culos, la ordinariez y las ofensas a la Iglesia Católica tengan su público.

Bienvenidos a la era del 2 + 2 = 5. Puede resultar divertido si el futuro de la humanidad te la suda. Pero aterrador si tienes un mínimo de sensibilidad histórica.


domingo, 19 de febrero de 2017

La prensa, enemiga del pueblo


Donald Trump ha declarado que la prensa es enemiga del pueblo. Ocurre que aunque Trump diga que la Tierra gira alrededor del sol, parte del pueblo manipulado por la prensa, recelará. Ya nadie habla del Tratado de Libre Comercio (TLC) en términos apocalípticos simplemente porque a Trump no le gusta. 

Ayer se celebró en Barcelona una manifestación exigiendo la acogida de refugiados. La prensa abre los comentarios ante este tipo de noticias y los cierra cuando es consciente de que no le conviene. Es curioso porque algo falla: lo habitual es que los lectores rechacen la llegada de refugiados e inmigrantes por absoluta goleada. El pensamiento más repetido es “que los acojan ellos en su casa con su dinero y no con el de todos”. 

La prensa redacta la noticia de la manifestación abiertamente a favor de la misma. En el telediario de Televisión Española cubrieron el evento con declaraciones claramente pro inmigración, que suelen ser normalmente esas tontas frases tipo “todo el mundo tiene derecho a una vida mejor” etc. Por tanto, nuevamente Donald Trump tiene razón cuando alerta sobre los peligros de la prensa. Pero para este mundo orwelliano Trump es el villano a derribar. 

En el citado telediario entrevistaron a una inmigrante que exigía el derrocamiento de al-Ásad y democracia para Siria. Todo ello aderezado con la presencia de miles de personas. La inmigrante empleó una palabra mágica en Occidente: “derrocar al dictador”. Es conocido el resultado de pretender democratizar esos países. Cuando las tropas de EEUU invadieron Irak nos prometieron que iban a tener una democracia. Igual que en Libia, Túnez o Egipto. Y todos hemos visto la democracia que tienen: más muertes, más miseria y más inmigración siempre hacia Europa, que es la que paga. 

En el mismo telediario se dio la noticia de que ciertas mezquitas habían celebrado una jornada de puertas abiertas para los ateos. La noticia es digna de aparecer en un programa de humor pero no, la cosa fue real. En este país lo mismo se abomina de la Iglesia Católica que se visita con admiración una mezquita. Si alguien pensaba que la idiotez humana no podía ir más lejos, hete aquí la prueba de que sí se puede. Uno llega a pensar en el famoso contubernio judeo masónico que Franco tantas veces denunció, y que tanta gracia nos hace hoy en día, pero es que tanta idiotez solo es posible desde la manipulación de las masas. 

Hace poco se preguntaba la prensa por qué en España no triunfan los partidos identitarios (ella les llama “extrema derecha”) Se ofrecían muchas posibles causas. Pero yo me temo que la verdad es más simple: porque somos idiotas del culo o porque, como dice Trump, la prensa es enemiga del pueblo. 



miércoles, 1 de febrero de 2017

Trump no es el Gran Hermano


“Podría suceder que se llegue a producir una nueva raza de hombres que carezcan de toda aspiración a la libertad, del mismo modo que se podría crear una raza de vacas sin cuernos.”

“La historia la escriben los vencedores y lo hacen según sus intereses, de forma que cuando haya desaparecido la generación capaz de atestiguar que estas mentiras son mentiras, tales mentiras se acomodarán en la historia como verdades incontrovertibles.”


George Orwell.

En 1984 leí “1984”. Cuando acabé de leer el libro, anoté los conceptos básicos de la novela: “Neolengua”, “Miniver”, “Minipax”, “Crimental”, “Doblepensar”… Lo cierto es que a partir de entonces tuve una visión diferente del poder y me convertí en un eterno desafecto al sistema. Como es bien sabido, Orwell escribió contra el estalinismo que él mismo había sufrido en la Guerra Civil Española. Stalin basó sus purgas y represalias en dos conceptos: el antifascismo, que aún perdura en nuestros días con la misma fuerza, y la contrarrevolución. 

La otra obra de Orwell imprescindible es “Rebelión en la Granja”. Recientemente, y ante la llegada al poder de Trump, “1984” se ha convertido en un superventas. Me sorprende que no haya sido precisamente “Rebelión en la Granja”, más breve y fácil de leer. Al fin y al cabo, la “moraleja” de “Rebelión en la Granja” no es más que “da igual quien esté en el poder porque te van a explotar exactamente igual”. ¿Por qué la masa no acepta esta moraleja con Trump y acepta que Trump es un Gran Hermano? Porque a la masa le han dicho que la famosa novela distópica es una descripción de la tiranía. Por tanto, “Trump=Tirano. Trump=Gran Hermano”. 

“El temor a Trump dispara las ventas de 1984”, rezan los titulares. Sin embargo, si la masa hubiera aprendido bien las advertencias de Orwell, debería tener motivo para temer, no solo a Trump, sino a cualquier presidente. El hecho de que esta masa haya “picado” el anzuelo e identifique solo a Trump con el Gran Hermano, nos demuestra otra máxima orwelliana  que aparece en su famosa novela: la oposición al régimen también está controlada por el propio régimen. Por tanto, la “Teoría y práctica del colectivismo oligárquico” ha sido obedecida y creída por una masa que piensa que está combatiendo al régimen. 

Una masa que lee “1984” es peligrosa, excepto si no entiende lo que ha leído, lo que nos incluye a todos, por supuesto.  Orwell es reivindicado por toda la clase política. He leído ensayos sobre su obra de autores claramente fascistas (recientemente se ha editado uno) y de autores comunistas. En una librería comunista compré un panfleto que trataba de exonerar a Orwell de ser un delator de intelectuales comunistas. En su magnífico ensayo, “Por qué es importante Orwell”, Christopher Hitchens dedica dos capítulos a “Orwell y la izquierda” y Orwell y la derecha”.

No. Trump no es el Gran Hermano. Si quieren encontrar uno, búsquenlo también en los políticos sonrientes y simpáticos. 

jueves, 26 de enero de 2017

Los nuevos santos




En la era de internet, la muerte ha dejado de ser algo íntimo. El afán de protagonismo de nuestras celebridades ha provocado que sus enfermedades y muertes se compartan con millones de personas, lo que hace de la muerte algo casi nuevo. Cuando una celebridad fallece de un cáncer se la eleva al altar de los valientes, de los luchadores y se termina invocando a no se sabe qué dioses, en una sociedad sin Dios, para que el fallecido “nos ilumine”. De este modo, la celebridad continúa por encima nuestro, incluso muerta. La estrella en la tierra se convierte en un nuevo santo para la masa atea. Esto confirma que la masa aun no está preparada para vivir sin Dios, puesto que siempre termina buscando sus propios dioses y santos. Cuando fallece una celebridad, las redes sociales se llenan de mensajes, a cada cual más cursi. Incluso personas que no conocían a la celebridad parecen inmersas en una depresión por la pérdida. No es que la gente se haya vuelto loca, es que la gente ya estaba loca y ahora nos lo confirma en la Red. 

domingo, 22 de enero de 2017

Trump en la Casa Blanca



Siempre ocurre lo mismo: cuando accede al poder alguien que no gusta a la progresía e intelectuales, se lanza a la masa a las calles. Y bien, ahí tenemos la prueba de que no son demócratas. Ocurrió en España cuando el Partido Popular accedió al poder en 2011, ante la imposibilidad de que el PSOE siguiera gobernando, habida cuenta de los desastres de su política. Basta que unos cuantos intelectuales de tres al cuarto digan que el PP es el fascismo para que cierta masa manipulable se enfurezca cual abejas zarandeadas en su panal. El PP ni siquiera había formado gobierno y los progres ya estaban nerviosos. Para ellos es tan indignante no estar en el poder que patalean en los platós de televisión, nerviosos, ante tamaña injusticia. Creen que la derecha es algo así como Franco en 1936 y trasladan esa calumnia al populacho ignorante. La derecha y la izquierda en democracia no son muy diferentes. El PP no ha eliminado ningún desatino de la izquierda, ni siquiera esa infame Ley de la Memoria Histórica, que es un tongo histórico pero que funciona. 

Trump ya se encuentra en la Casa Blanca y las protestas callejeras ya han comenzado, exactamente igual que en España en 2011. Sin embargo, hay diferencias importantes. Al PP y a los liberales tampoco les gusta Trump. En eso el PP se parece a los comunistas de Podemos. Al fin y al cabo, las democracias europeas se encuentran bien con estamentos caducos como la OTAN y la política proteccionista americana que ha caracterizado nuestras vidas desde 1945. La Unión Europea, ese proyecto fallido, tiene poco de europea y ha demostrado su ineficacia en la última crisis. La izquierda europea ha clamado contra el Tratado de Libre Comercio. Internet lleva “hirviendo” años contra el Tratado, advirtiendo de sus peligros. ¿Quién no ha recibido un documento en los últimos años que nos advierte de lo demoníaco del Tratado? Pues bien amigos, ya tenemos en la Casa Blanca a un hombre que quiere liquidar la OTAN y el malogrado TTIP y los imbéciles de la izquierda siguen nerviosos y enfadados. ¿Pero no odiabais tanto la OTAN?

No, no es casual que la masa se eche a las calles a protestar. La actriz americana Meryl Streep, que se hizo celebre por protagonizar una famosa serie en los años 70, está rabiosa. Como en España lo está Almodóvar. La diferencia ahora es que Trump responde a la actriz. En España aún ningún político osa descalificar a los sacrosantos intelectuales. Es normal que protesten. Al fin y al cabo, peligran las subvenciones y las regalías. 

Yo no se si me tiene que gustar Trump o no. Desconozco la política interna de los EEUU, como la desconocen todos los que le critican. Es fácil manipular a un votante europeo diciéndole que Trump quiere construir muros que impiden a pobres familias mejicanas prosperar en el país más poderoso del mundo. Pero se tapan los ojos ante el sufrimiento que las mafias que organizan las migraciones provocan. En Israel existe un muro ante el que los progres callan. No hay huevos para salir en la televisión denunciando ese muro pero sí hay huevos para decir que no les gusta el muro mexicano. Esto me recuerda al pacato feminismo que irrumpe en la iglesia católica pero que tiembla ante la mezquita o la sinagoga. Es así de simple. 


Trump me resulta interesante porque, por primera vez, un presidente americano se posiciona contra la OTAN y pretende un entendimiento con Rusia. Si Trump logra acabar con la guerra en Siria e Iraq, Europa tendrá mucho que agradecerle. Otra cuestión es que Trump pueda hacer lo que ha prometido. Aunque, de momento, ya ha respondido a Meryl: está sobrevalorada. Como lo están nuestros “intelectuales”. 

martes, 29 de noviembre de 2016

Fidel y Franco


En esa televisión de desinformación llamada La Sexta, vi un debate sobre la muerte de Fidel Castro. Un joven lo describió con admiración. Y, mientras lo hacía, no pude evitar pensar que el joven estaba loando a Franco. Lo único que había que eliminar de su vocabulario era la palabra “revolución”. Dijo que el Comandante hizo mucho por la educación y la sanidad. Y cuando el joven era rebatido, defendió al dictador aduciendo que el pueblo cubano había sufrido un embargo terrible. Y volví a recordar a Franco, cuyo régimen sufrió uno de los mayores aislamientos internacionales que se recuerdan. 

Si el joven admirador de Castro fuera consecuente, debería sentir también admiración hacia Franco. Al fin y al cabo, bajo un aislamiento terrible logró eliminar los índices de analfabetismo y aumentó considerablemente el bienestar de su país. También Franco creó, o mejoró,  la Seguridad Social. 

Sin embargo, el famoso programa de La Sexta, una vez finalizadas las loas al Comandante Fidel, volvió a cargar contra Franco apelando a la famosa Ley de la Memoria Histórica. Es un despropósito y una aberración intelectual. Pero la realidad es que Franco tuvo simpatías hacia el pulso castrista al imperialismo yanqui. Por eso, Franco mantuvo las relaciones políticas y económicas con Castro y no se sumó al embargo. Cuando murió Franco, Fidel Castro decretó tres días de luto en Cuba. No se habló de nada de eso, por supuesto. También me consta que Castro recibió en una ocasión a un grupo falangista. Uno de los falangistas lo cuenta a menudo. 


Los que se entusiasman con Fidel son personas ancladas en el siglo XX. No son modernos. Siguen hablando de revoluciones. Otro aspecto común en Franco y Fidel es que ambos asaltaron el poder por la fuerza. Solo que Franco es odiado por ello y Fidel no. Sin embargo, en este anacronismo tenemos la clave de la política actual.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Trump

Donald Trump se ha convertido en presidente del país más poderoso del mundo. ¿Pero qué sabemos nosotros sobre el sistema político  de EEUU? Nada. Absolutamente nada. Pregunten a todos y cada uno de los que se encuentran en este momento haciendo análisis sobre el resultado y obtendrán un vacío absoluto. Por tanto, quienes echan pestes contra Trump no saben lo que están haciendo. Simplemente, repiten las consignas de Internet y de los medios de comunicación. La cuestión para ellos es bien sencilla: Trump malo, Clinton buena. España tiene una larga tradición de odio hacia EEUU. El mundo progre siempre se ha encargado de presentar a los EEUU como imperialismo capitalista. Y así es, por supuesto. No puede ser de otra manera puesto que los EEUU ganaron la última guerra mundial. Sin embargo aquella guerra también la ganó la Unión Soviética y no se oye a ningún progre despotricar contra el imperialismo comunista. Quizá sea gracias a los EEUU y a la Alemania derrotada el que Europa entera no se convirtiera en el mayor campo de concentración de la historia. 

Lo cierto es que urge acabar con la guerra de Siria, algo que quienes bendicen a Hilary Clinton parecen no tener en cuenta. La política de Obama con respecto a Siria ha sido ambigua y poco vinculada a terminar el conflicto. Al contrario, la guerra se eterniza y Europa se ve obligada a recibir masas de refugiados, cuya lastimosa vida se ha convertido en moneda de cambio de la política. Trump ha dado muestras de colaboración con Putin, que ha sido el único líder que ha actuado. Por tanto, si Trump y Putin logran pacificar Siria y la región, habremos obtenido un beneficio inmenso. Que Trump sea un mujeriego machista, que sea una figura ciertamente cómica, que de repulsión a las masas, es lo de menos. 

Lo importante para Europa es que finalice la guerra en Siria cuanto antes y se frene la lastimosa situación de los refugiados utilizados por los medios para desinformarnos. 


De momento, por lo menos nos hemos librado de los consabidos reportajes sobre “la primera mujer presidenta del país más poderoso del mundo”. Y eso es mucho. Mucho. 

viernes, 7 de octubre de 2016

Políticos


¿Qué sentido tiene la diversidad política si termina en un Congreso convertido en un frenopático? La última crisis, aun presente, se ha distinguido no solo en haber empobrecido a la población. También se la ha empobrecido políticamente. Los debates mediáticos televisivos han acabado por convertir a la población en “experta” en política. La cosa es muy sencilla: todos los males que padeces proceden de la derecha. No hay que enseñar nada más. A lo largo de estos últimos años hemos visto cómo aparecían expertos en absolutamente todo, incluso en medicina. El país entero terminó discutiendo sobre un virus. Claro que, una vez terminado el numero, ya nadie recuerda nada. La masa no es que tenga mala memoria, es que no tiene memoria. 

Conservo el programa electoral del PSOE del año 1982. Le llamaron “Por el cambio” y fue con el que consiguió la mayoría absoluta en el Congreso por vez primera. El primer capitulo trata sobre la crisis económica y el “objetivo prioritario” de crear empleo. ¿Nos suena de algo? Ese programa electoral podría incluirse hoy en día en cualquier sección de humor de un periódico. La parte que más carcajadas provoca es la que dice: “El Gobierno trabajará para lograr un mayor techo de autonomía para España, desvinculándola progresivamente en el plano militar del Bloque del Atlántico Norte. En consecuencia, y en la linea ya expresada anteriormente por el PSOE, en un primer momento y como medida inmediata, se congelarán las negociaciones para la integración en la organización militar.” El lector puede descojonarse de la risa cuanto quiera. Vuelva a leer la frase cuantas veces se quiera. Uno siempre acaba por desternillarse. Bien, pues la cosa aún tiene más gracia: Javier Solana, popular jerarca socialista de la época, terminó convertido en flamante Secretario General de la OTAN. Semejante adoctrinamiento, en los famosos años 80.

El PSOE lleva perdiendo elecciones varios años y gobernando en muchas ciudades y comunidades a base de pactos. Uno de los mayores disparates del partido socialdemócrata fue cuando eligieron Secretario General a un muchachote poco creíble que imitaba a Pablo Iglesias. Y claro, las imitaciones solo provocan una cómica lástima. Ahora que el PSOE se hunde, no me provoca ninguna lástima. De hecho creo que el partido es tan lastre para la España de hoy, como lo fue Franco tras su muerte. El país necesita depurar el pasado. Y eso pasa por la desaparición de un partido que no es mas que un ridículo continuo. 


El PSOE fue el partido que revitalizó las corridas de toros en los años 80 y también la barbarie de las fiestas en donde torturar animales es la máxima alegría popular. Eso es obra de ellos. Ni Franco llegó tan lejos. Aquello ocurría a la par que la exagerada hoy en día “Movida Madrileña”. No es de extrañar que de ese caldo de cultivo surgiera algo tan ridículo como el “Rock Torero”. Con el PSOE también aparecieron los nuevos ricos socialistas. 

Si algo vi positivo del 15M fue aquello de llamar "casta" a los partidos de siempre. Solo que Podemos decidió eliminar al PSOE de sus ofensas porque, al fin y al cabo, les necesitaban para pactar. Así que, el flamante nuevo Secretario General del PSOE, el imitador de Pablo Iglesias, se convirtió en una pantomima que iba de plató en plató de televisión diciendo tonterías. Incluso se atrevió a llamar a un programa del corazón asegurando que quitaría el denostado Toro de la Vega. Fue otra más de sus boutades, porque el alcalde de Tordesillas era del PSOE. 


El imitador de Pablo Iglesias cansaba con su constante cambio de genero en sus frases. Cansaba mucho eso de trabajadores y trabajadoras, españoles y españolas y toda esa jerga nueva que aburre a los caballos. 


El espectáculo en que han convertido a la política es el signo evidente de que la política no sirve para nada más que para entretener a las masas. Y, llegados a este punto, uno se hace la pregunta: ¿sirven para algo los políticos? En realidad creo que los políticos deberían de desaparecer. No son necesarios. Son caros. La prensa da cobertura mediática solo a los políticos. Como si fueran Mick Jagger. La chulería con la que caminan es la propia de una casta repugnante. Pablo Iglesias murió como alternativa de nada cuando apareció en la entrega de los Goya vestido para la ocasión.


Sería deseable que el PSOE desapareciera y que desaparecieran todos los partidos. Por el bien de la humanidad. No es ninguna utopía. Se puede gobernar un país sin partidos políticos ni figuras mediáticas. No hace falta llamar a las urnas constantemente para elegir a nuevos idiotas que cacarean las tonterías de turno. Los políticos sobran. No hay que votarles. Hay que integrarlos en la sociedad y hacer de ellos personas de bien.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La extraña pareja

En un famoso programa de televisión, que consiste en presentar a dos personas para ver si forman pareja, vi hace poco a dos chicos que me parecieron una joya ilustrativa de nuestra sociedad. En concreto, uno de ellos era gitano, el otro de raza blanca.  Los dos jóvenes protagonizaron una escena que se debería estudiar en sociología. El payo, en cuanto supo que su pretendiente era gitano, no dudó en afirmar que "él era muy gitano". Me hubiera gustado ver qué hubiera dicho ante un chino. Pero estaba ante un gitano y, claro, el chico se sintió gitano. Lo interesante es que el gitano no renunció ni un momento de su condición. Es más, proclamó su orgullo de ser gitano. Y yo me pregunté por qué diablos un blanco no puede afirmar que se siente orgulloso de ser blanco. Sin embargo, el payo terminó afirmando que "él era muy machista". Ante tamaña afirmación, el gitano se emocionó y comentó que eso era lo que él estaba buscando. Se puso más contento que si le hubiera tocado la lotería.

Recapitulemos: dos homosexuales, uno blanco y otro gitano, los dos machistas. Imaginemos ahora que un hombre blanco se presenta ante una mujer diciendo que es machista. Es más, imaginemos que un hombre de raza blanca se presenta en un programa diciendo que es de raza blanca y machista. La cosa ya empieza a cambiar. Pero si lo dice un gitano o un homosexual o, mejor aún, un gitano homosexual, se tolera e incluso produce gracia.

La extraña pareja es el típico "producto" de nuestros días. Los homosexuales, las mujeres y las razas diferentes a la propia, son venerados hasta la náusea. El progre huye de conceptos como "machismo" o "raza blanca", no solo huye, los combate. La idiotez extrema se alcanza cuando un progre tolera en un gitano o  musulmán aspectos como el machismo y no lo tolera bajo ningún concepto en un amigo suyo de toda la vida y que pertenece a la misma cultura que la suya. Para el progre vale más un gitano homosexual machista que un congénere de derechas.